Foto : Port de LekeitioMás de uno pensará que es una enorme tontería pero yo lo vivo así, no hay vuelta de hoja.
Recuerdo hace unos años , tras pasar unos días en el festival de cine de Donosti, decidí salir por esa ciudad a pasear pocas horas antes de tomar un tren de vuelta a casa. Salí del hotel y paseé por la Concha bajo una lluvia muy fina. Me dirigí a un kiosko junto al Ayuntamiento para comprar un “Berria” (único diario integramente en euskera) y de vuelta al hotel con la marea de la concha poniéndose agresiva sentí que estaba en casa.
Yo creo que la pasión por Euskal Herria nació con canciones (mi vida va y viene con continuas bandas sonoras en mi cabeza). Canciones de Muguruza, de Lertxundi, Laboa… Y con los versos como los de Sarrionandia , Ion Maia o Uribe.
“Que idioma más extraño y que musical es el euskera” , pensé. Lo tengo que aprender. Y así fue como llegué a la Escola Oficial y me adentré en las profundidades euskaldunes enamorándome más y más del mundo vasco. No lo domino, pero empiezo a sentirme a gusto con el euskera. Considero que es un idioma tremendamente bonito adornado por una cultura tan pequeña como bonita.
Algún dia volveré para acabar la faena (me quedé en las puertas de la certificación) ya que la vida arrastra y todo no puede ser.
Me encanta celebrar Santo Tomàs a base de sagardoa en el Txoko de la Euskal Etxea, o ver los harrikojasozaile (levantadores de piedras) por la calle y aunque sea friki, me ilusiona comprarme una Txapela bizkaina.
Las veces que he vuelto a Euskal Herria (muy pocas, la verdad) he tenido la sensación de volver a casa. Estando en una landa etxea en Extebarria en mi barnategi particular (inmersión lingüística) o caminando por Markina la sensación es esa. Hablando con vascos y queriendo ser uno de ellos , la sensación vasca existe. Decía Llach que nació en el Empordà pero también es su casa por voluntad. Yo nací en Barcelona, mi ciudad, pero por voluntad me siento vasco, en parte.
Adoro los concursos de Bertsolaris, el tomarse en zurito en la calle, el maldecir una lluvia que sabes que adoras. Me encanta entrar en las tiendas vascas, mezclarme en euskera y dejar que alucinen con que un catalán loco decida hablar como ellos.
Hay mil trayectos en Euskal Herria, pero cuando entro en Nafarroa y empiezo a ver indicaciones en euskera, veo el verde los montes, el entrar en pequeños pueblos donde se específica “euskaraz bizi gara” (vivimos en euskera) siento Euskal Herria como una parte de mí. Casi lo mismo ocurre al pasar la frontera irundarra y adentrarse en Iparralde.
Existe una carretera entre Ondarroa y Lekeitio, corta , estrecha y costera. Siempre la pongo como ejemplo y que algún día la haré andando. Forma parte de la esencia vasca de todo aquello más allá de su belleza paisajista. Recomiendo que cualquiera pase por allí y llegué a Lekeitio, entre a comerse unas buena kokotxas y mire el mar, que según me dijo Kirmen Uribe está especialmente bonito en otoño. Y si te cruzas con algún viejo del lugar contesta con un “agur bai” .
Es la historia de un amor que puede no ser correspondido. Y cuando tienes a tu amor cerca puedes ser muy crítico con él, le cambiarías cosas, le torcerías ciertas realidades. Pero así es, y continuas con él sin saber con certeza por qué.
Decía Otamendi (director del Berria y del clausurado Egunkaria) que tenía serias dudas de que la solidaridad vasca sea del nivel de la catalana. Yo digo que a acogedores no nos gana nadie (una sardana en Madrid, Vigo o Zaragoza es casi impensable, pero una fiesta gallega, maña o española la acogemos con apoyos)
Mientras me arden las ganas de volver, disfruto con Euskal Herria Sona de cada año, con el Athletic (mi segundo equipo) peleando con el Barça, con las canciones de mis músicos favoritos y con los libros.
Recomendaciones literarias :
Hay mucha mitología pero quizás el “a peu pel País Basc” de Espinàs, si bien antiguo y yo opino que algo novelado, se corresponde con esa Euskal Herria.
También “un català entre bascos” de Toni Strubell explica parte de esa cultura aunque este último peca de costumbrista aun sin dejarse nada en el tintero.
Es Euskal Herria : mi segunda casa
Hay una manera muy bonita de resumir todo esto. Kirmen Uribe lo hace con su maestría en estos versos :
MUNDUARI BEGIRATZEKO MODU BATEz onena agian,ez ederrena agian,zaharregia, txikiegia, agian.
UNA MANERA DE MIRAR EL MUNDO
Quizás no la mejor
Quizás la más bonita
Quizás antigua, quizás la más pequeña
Kirmen Uribe, 2003, Zaharregia, txikiegia, agian
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