divendres, 22 de gener del 2010

La Educación por Abraham Boba


Hace aproximadamente un año me acerqué dos noches seguidas a escuchar a Nacho Vegas a l’Auditori. La primera de ellas me sorprendió pues no salió Nacho a escena en primer lugar sino que lo hizo un tipo con el flequillo raro, bajito y con una música extraña que no me gustó nada de nada. Sólo quería que desapareciera y que saliera Nacho. El tipo resultaba ser su teclista, alguien que responde al nombre artístico de Abraham Boba.

Un año más tarde, Nacho recordó en el Palau que su disco favorito de 2009 era de Boba. Bueno, mis idolos suelen tener gustos musicales bastantes tristes (a Llach le gusta el “pesado” de Comelade , a Nacho le gustan cosas como Le Punk…), aun así le di una oportunidad a Boba y a su segundo y último disco en un esfuerzo de escucha.

“La educación”, título del album de Abraham Boba, es un muy buen disco muy aclamado en pequeños circulos. El disco me ha sorprendido en letras y en música. Temas como “la educación” , “hagamos algo antes de morir” o “frío” dislumbra a alguien que sabe lo que está haciendo.
Otros temas como “hay estatuas aquí” o “juan y la defensa” juegan entre el underground y la dulzura en un grado alto de originalidad.
¿Pero quien es Abraham Boba? Pues alguien que responde al nombre de David Coba y que empezó a mandar maquetas a la siempre receptiva Limbo Starr bajo este nombre , sello cuya estrella es Nacho Vegas y que esponsoriza bandas en auge y no de mi gusto como Manos de Topo o Pumuky.
Todo aquel que le mande una maqueta al Limbo tiene la garantía de que será escuchada y quien sabe si como en el caso de Boba reciba una llamada de su Director para que grabe. Yo mismo en primera persona he experimentado sus buenas maneras en otros ámbitos.

Este viguense itinerante (hasta hace poco afincado en Barcelona) lleva dos discos producidos por el ecléctico Paco Loco. No sabemos si acabará llenando Palaus o se quedará por el camino. En cualquier caso “la educación” es un disco lleno de matices, de letras algo melacónlicas y muy de crooner. Las primeras escuhas son densas y pueden resultar pesadas, luego la cosa se suaviza hasta que se percibe esa sensibilidad lista para ser degustada.

Un valor en auge al que seguiremos los pasos.