divendres, 24 de desembre del 2010

Falstaff de Giuseppe Verdi. Gran Teatre del Liceu (23/12/2010)


Decía Ian Gibson, biógrafo por antonomasia de Federico G. Lorca, que tras estar años metido en la vida y obra del poeta tenía miedo que Lorca se le apareciera por casa una noche en que los sueños se mezclaran. Con Verdi me ocurre algo similar pues me considero un gran conocedor de su vida y obra. Y sé que el maestro era tozudo, exigente, autoritario y comprometido. Verdi es Italia. Primer diputado de la Italia reunifacada, símbolo de un país y de la música de un siglo.

Por eso cuando me siento en el Teatre y reviso una obra suya no puedo evitar percibir lo que al maestro le agradaría y lo visiono parando una escena y diciendo que aquello No etc….
Falstaff fue su última obra. Una propina y una deuda saldada. Propina porque Verdi estaba retirado y al final accedió a componer esta obra a los ochenta años. Deuda porque desde que era muy jovencito no osó componer otra obra cómica. La última, un giorno di regno, segunda obra del maestro fue un sonoro fracaso en una epoca en la que Verdi perdió a sus dos únicos hijos y a su mujer Margeritha.

Ayer seguramente Verdi hubiera salido del teatro diciendo aquello que repetía tanto en los ensayos de Nabucco : “No se les oye”
Falstaff ayer en el teatre resultó ser una obra muy correcta pero insuficiente. Y es que siempre metemos mucha caña a la dramaturgia y en este caso la puesta en escena de Peter Stein resultó ser perfecta. El director de escena ha sabido captar que es Falstaff y como debe leerse. Así pues una asignatura que sule suspenderser ayer resultó ser de matrícula de honor.

Fabio Luisi anduvo algo desconcentrado ayer. Tras estar largas temporadas sentado en el Teatre revisando obra tras obra, uno empieza a ver cosas que quizás otro no vería. Y es que el director musical en el transcurso del segundo acto se saltó una frase y algunas notas. Fue algo casi imperceptible pero pude oirlo. Por otro lado, la orquesta estuvo dormida hasta avanzado el segundo acto donde pareció despertarse. Desde el segundo piso se percibía un letargo sin pasión.
Ambrogio Maestri interpretando al viejo burlón borracho era Falstaff. Digo era no que interpretaba. Era él ! Un diez para este cantante que supo transmitir lo que el libretista Boito quería con Falstaff.
Mariola Cantarero en el papel de Nannetta estuvo bien pero la hemos visto en mejores papeles y es que como todos estaban algo dormidos. Faltaban decibelios en el Teatre. No obstante es una cantante consolidada y que promete darnos mejores noches.

Que puedo decir sobre Fiorenza Cedolins ? Pues que desde hace mucho tiempo es mi soprano favorita. Es una gran cantante que no sólo se mete en el papel sino que entiende la ópera como nadie y su timbre de voz, en ocasiones criticado, la hace estar en el top five mundial de la lírica. Ayer en el papel de Alice Ford si bien tampoco se empleó a fondo estuvo magnífica.
Me cansa el omnipresente Francisco Vas, actor local hiperrecurrente. Suerte que es secundario pero no estaría demás dar oportunidades a otros mejores.
En definitiva, un teatro casi lleno presenció un Falstaff que pudo ser mejor si bien fue correcto. Para mí la Temporada empieza aquí.