Han pasado más de 20 años desde que me acercara al mismo escenario de ayer para escuchar y revisar la trayectoria de Depeche Mode.
Por entonces, corrían los días de vino y rosas en la era de la flamante y existosa etapa del grupo neotechno postpunk por excelencia, la gira de la rosa, de Violator, de la perfección más dulce y la más cercana al ocaso de los dioses.Dave Gahan se derrumbó por entonces en el abismo del alcohol y de la heroína mientras el grupo firmaba una obra muy conceptual y que marcaba un punto de inflexión en su carrera: las canciones de fe y devoción.
Atrás queda la imagen del cantante tirado en las calles de Madrid bajo los efectos de la duermevela o la incertidumbre sobre su vida tras superar una extirpación tumoral, el intento de suicidio o la sobredosis que lo dejó muero unos minutos. Todo aquello lo llevó finalmente a entrar en la leyenda de los músicos supervivientes del camino del exceso.
Lejos de esconderse o de avergonzarse, Gahan se lavó la cara y siguió adelante en un ejemplo más de autosuperación.
El siempre distante y alma del grupo Martin Gore acusó su creatividad tras la etapa combulsa, y su adicción a la botella, firmando albumes del todo irregulares (Ultra o Exciter no se entendieron), dejando a un exhausto Alan Wilder por el camino quien se embarcó en el underground más profundo con su interesante proyecto llamado Recoil. Éste, con grados superlativos, llegó a decir que Recoil era la esencia perdida de Depeche Mode y lo que siempre quiso hacer.
Asentado en la cincuentena, en su vida neoyorkina, Dave da un nuevo paso en Depeche Mode. Sacándose la espina de ser el escaparate, firmando parcialmente temas del último álbum.
Ayer la banda salió a escena con una sonoridad autoritaria acompañada por unos músicos de apoyo que antaño no hubieran encajado nunca y que liberan mas a Gore, quien se apoya mas en las cuerdas. Los nuevos temas, de su word-playing Delta Machine, sonaron contundentes con un Angel sentando cátedra y que ponía de manifiesto lo equivocados que estaban los que daban a la banda por aniquilada. El album, el mejor que recuerdo en años, se echó algo de menos en beneficio de auténticas leyendas vivas de la música pop del siglo pasado : never let me down o just can’t get enough.
La banda no ha perdido un ápice de entrega y Gahan hizo alarde de lo que fue y de quien tuvo retuvo, en ocasiones autopariodandose de si mismo.
La atronadora versión de I feel you dejó atónitos a los que vivimos su estreno. Sólo por ese detalle la taquilla ya estuvo bien amortizada. Genio y figura.
La atronadora versión de I feel you dejó atónitos a los que vivimos su estreno. Sólo por ese detalle la taquilla ya estuvo bien amortizada. Genio y figura.
Setlist :
1. Intro / Welcome to my world
2. Angel
3. Walking on my shoes
3. Walking on my shoes
3. Precious
4. Black Celebration
5. Should be higher
6. Policy of truth
7. Slow
8. But Not tonight
9. Behind the wheel
10. A pain that I’m used to play
11. A question of time
12. Enjoy the silence
12. Enjoy the silence
13. Personal Jesus
encores:
encores:
14. Shake the disease
15. Halo
16. Just can’t get enough
17. I feel you
18. Never let me down
1 comentari:
Soy euskaldun y no habló catalán pero bueno puedo enterderlo, "casi todo".
Mi comentario no es sobre Depeche Mode, no porque no me guste, sino porque no lo sigo. Pero no he encontrado otra forma de ponerme en contacto contigo.
He visto que hace mucho que no comentas nada sobre Mikel Urdangarin. No sé la razón, tampoco la necesito saber. Sólo era un comentario.
"Mikelen txokoa" por ejemplo estaba muy bien y hace mucho también que no se actualiza. Creo que la última entrada es de 2011.
Sólo eso.
Gracias
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