dijous, 19 de novembre del 2009

Krol Roger (13/11/2009) : Gran Teatre del Liceu



Nunca llega Noviembre cantaba en “el tiempo de las cerezas” Enrique Bunbury. Bueno, yo digo nunca llega diciembre. Al menos en el plano operístico. Y es que esta temporada en el Gran Teatre del Liceu no se acaban de calentar ni los motores ni las butacas.
Aceptamos “pulpo” y que en un Teatro de Opera te metan la danza en el abono pues no me gusta pero lo asumo. Mi psiquiatra me recomendó no ir, y no fui.
La temporada comenzó de verdad con “el arbore di Diana” , fuera de abono para los que somos del Turno B ( o sea, pasé por taquilla) una opera poco conocida y en la que pudimos escuchar a Ainhoa Garmendia como uno de los pocos placeres. Un Liceu muy vacío y una fría acogida a la Obra. Digámoslo ya, no pasará a los anales de la historia del Teatre como algo a recordar aunque escuchar a Ainhoa ya fue un momento muy especial para mí.

Ahora nos ha llegado Krol Roger de Szymanowsky. 90 minutos de obra que me aburrieron mucho. Han pasado ya unos días desde que fui a verla y le he dado una nueva oportunidad, al menos a la partitura, en mi MP3. Y no la puedo salvar. Por algo esta obra ha tardado 83 años en verse y creo tener la única edición del disco publicada. El rey Roger es aburrida.
Otra vez la dirección estuvo ofreciendo descuentos para intentar llenar un Teatre desangelado.

Pero después de la tormenta llega la calma. Y diciembre, a ver si llega, vendrá con mi gran admirada Fiorenza Cedolins con una partitura del genio musical más querido por mí : el genio de Busseto Giuseppe Verdi.
¿Qué puedo decir sobre Il Trovatore que no se ha escrito ya? Forma parte de la trilogía de un Verdi inspiradísimo. Era la epoca en la que el campesino Verdi salió a la luz y se construía su casa a orillas del Po. En Santa Agata (hoy la Casa dil riposo) , entonces Estado de Parma. Así plantó tres arboles : una por La Traviata (por favor que vuelva ya al Liceu ¡!!!!) , otro por Rigoletto y el tercero por el Trobador.
Recuperar esta maravilla cantada por la Cedolins habrá merecido la pena la espera.

Volveremos a respirar, creo. Porque después de Il Trovatore llegará más magia. La batuta de Sebastian Weigle (benvingut a casa) dirigirá Tristan und Isolde del grandíssimo Richard Wagner. Y después escucharemos de Donizzetti en la Fille du Regiment con dos estrellas. Por un lado, al mejor tenor que hoy en día existe, con permiso de Plácido : Juan Diego Flórez.
Y por el otro, la curiosidad de ver actuar en una opera, aun sin cantar, a un actor del cual siempre he profesado mi pasión : Angel Pavlovsky.

A ver si llega Diciembre, y recuperamos la magia en el Gran Teatre del Liceu.