dimarts, 15 de febrer del 2011
Ana Bolena de Gaetano Donizetti. Gran Teatre del Liceu (14/02/2011)
El Liceu se inauguró un 4 de abril. El mismo día que cumplo años desde hace unos cuantos. Y la primera opera que se representó fue Ana Bolena de Donizzetti. Si metiéramos estos datos en una coctelera junto con lo que vi yo ayer en Liceu, no habría regalo de cumpleaños más emotivo desde el punto de vista musical.
Porque ayer, avanzado ya el segundo acto, poco importaba el Liceu, Donizetti, el libretto, el público o los coros. Edita Gruberoba se había hecho, desde su papel de reina, con el teatro entero. Ayer no sólo vi Ana Bolena, vi sobretodo a Edita Gruberoba y sobretodo escuché a Edita Gruberoba , si lugar a dudas la mejor soprano que corre en nuestros tiempos.
Técnica, potencia, suavidad, dulzura y dominio absoluto de la voz es lo que tiene esta cantante, que a pesar de sus años y de no estar en la más absoluta forma, hace lo que quiere con su canto sin excederse, sin regozijarse, sin esperar nada. Edita Gruberoba eclipsó casi todo anoche y nos dejó una noche inolvidable.
Por favor, amigos del Teatre : Pasen la función de ayer en todas las escuelas de canto pues eso es la ópera. Y nada más.
A partir de aquí, qué podemos decir? Pues Ana Bolena, ópera del segundo bel cantismo, no es de mis favoritas. Quizás Bellini o la Lucia del propio Gaetano me gustan más, pero sin duda contiene unas páginas musicales de lo más bonito. Y es que ayer, atención!!! Apunten el siguiente nombre impronunciable : Andriy Yurkevych.
Pues quien responde a ese nombre se hizo cargo de la dirección musical. Y por favor, vuelvan a pasar la función de ayer a las escuelas de música. Pues este director sabe lo que es dirigir. Volumen, tempo, matices, silencios y sobretodo potencia comedida fue lo que Yurkevych ejecutó con maestría lo que otros hubieran destrozado sin demasiado esfuerzo. Un 10 para este director que, por favor, vuelva.
De Jose Luis Basso, director del coro, ya está todo dicho. Su trabajo está consolidadísimo y el coro está a un nivel excelente como ayer volvió a demostrar.
La sorpresa de la noche fue Elina Garanca en el papel de Seymour. Me gustó mucho pues su canto dulce fue una perfecta consorte para el sueño que fue Edita. El Pepito Bros….bueno, se cree que lo puede cantar todo y es de esos tipos que ha caído en gracia sin saber bien bien por qué.
Cambio de roles masculinos. Con Colombara de baja a último momento, Enrique VIII corrió a cargo de un Simón Orfila que ni fu , ni fa. Y es que los tenores siguen siendo un suspenso o aprobado justito en el Teatre porque yo, aquí uno que ya lleva varias temporadas encima, no los oigo.
La dramaturgia de Rafel Duran me dejó frío. Son las mismas tonterías de siempre : tíos disfrazados de cuervo, perros pulgosos, proyecciones sin sentido, para acabarlo todo con un escenario desnudo. La verdad es que o el sr.Matabosch (director artístico del Liceu) sabe un montón de directores de escena o no tiene ni idea. Seré yo…
Conclusión : Edita Gruberoba.
Y ahora a por Parsifal, de mi admirado Wagner.
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada