dijous, 7 de juliol del 2011
Ariane et Barbe-Bleue : Gran Teatre del Liceu (05/07/2011)
Acercarse al Gran Teatre para revisar un obra no muy conocida puede ser algo gratificante o decepcionante. En este caso, revisamos la única ópera que sabemos que escribió el músico francés Paul Dukas. Y es que este buen hombre echó al fuego casi toda su obra antes de suicidarse. La superviviente fue la dura Ariane et Barbe-bleue que va a caballo entre un trabajo del Wagner más light con toques de opera rusa y poco amigable para el público neófito.
El texto es duro y el final escalofriante. Es una ópera tremendamente feminista donde el integrismo del tirano cala de forma perversa. Y es que Barba Azul, tras casarse 5 veces y ser acusado de matar a las 5 esposas, en realidad las hace victimas del maltrato más infernal encerrándolas de por vida. Cuando Ariane, su sexta esposa,lo descubre abandona esa realidad pero sus 5 esposas se ven incapaces de abandonar al tirano.
La música tiene un buen tirón en el tercer acto y los dos primeros, que se representan de forma continuada, tiene pasajes de cierto interés y otros aburridos.
La dirección musical, a cargo del maestro Stepahne Deneve , me pareció delicada, con altos matices y sin demasiadas florituras. Sin embargo se llevó un cierto abucheo de un sector. Y es que para ser sinceros el tipo es más chulo que un torero saludando de la manera más folclórica.
Muy bien Katerina Karneus, en el papel de Ariane quien llevó el peso de casi toda la ópera e hizo una exhibición de carrera de fondo musical. Sus consortes femeninas estuvieron a la altura. Creo que la voces estuvieron muy acertadas pero no acabé de entender como un papel vocal tan testimonial como el de Barbe-Bleu corrió a cargo de Jose Van Dam, especialista en grandes esfuerzos vocales y con un caché nada despreciable. Poco podemos decir de su escasísima intervención.
La dramaturgia, a cargo de Claus Gluth estuvo más comedida que otras veces y, salvo la proyección inicial (nunca entenderé estas tonterías), podemos decir que fue correcta.
Por último, lanzo una pregunta. ¿De qué va todo esto? ¿de establecer un record? ¿de hundir el Teatre? Y es que una ópera que entra en abono de temporada (es decir hay mucha gente con entrada en mano) debe arrastrar público a la sala. Lo que yo vi fue el Teatre más vacío que mis ojos han visto.
Hagánselo mirar… No son tiempos para eruditos raros….
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1 comentari:
Tienes toda la razón.
Fue un "ladrillo" de pseudo intelectuales que lo hundirán todo.
Josep
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