dijous, 4 d’octubre del 2012

La Forza del Destino de Giuseppe Verdi . Gran Teatre del Liceu 02/010/2012



Mi devoción por Verdi viene desde casi la infancia. El Maestro lo era dentro y fuera del Teatro y no sé cual de las dos facetas me apasiona más. Creador de la unificación de Italia (Viva V.E.R.D.I. – Viva Vittorio Emmanuelle Rei di Italia haciendo guiños al músico), avanzado a su época y un ejemplo de superación (perdió de joven a su mujer y sus únicos dos hijos muy pequeños), el tozudo genio de Bussetto se resistía a morir tras un derrame ya de muy mayor. Verdi representa la quinta esencia la ópera.

Algún día pisaré Roncole y Bussetto y la Casa del Riposo. Mientras,me conformo con la música y pensando en él, parando los ensayos, corrigiendo y escribiendo las mejores páginas líricas de la historia.
Que lejos de Verdi estuvo el Liceu en su estreno de la Temporada. La Forza del Destino, obra de gran madurez de Verdi, no es una de sus mejores creaciones pero Verdi se huele a cada nota. Y allá donde esté seguro que el compositor debe estar enfadado por la tontería inicial que hizo el director Palurdo, perdón, Palumbo, al dejar la obertura (hermosa sinfonía) para el inicio del segundo acto. Es que Verdi no sabía escribir??? Floja dirección ante una orquesta que ha bajado el nivel (máxime si despedimos a músicos).
Violeta Urmana estuvo correcta aunque lejos de sus mejores noches y lo mismo se puede decir de Marcello Giordani.
Un elenco vocal discreto y un coro que supo marcar la diferencia una vez más. Aunque después de la experiencia Bayreuth nos damos cuenta de qu jugamos en la segunda división de la ópera.
Me gustó mucho la dramaturgia de Chambon. Ha sido polémica pero hay que recordar que la religión era un valor muy presente en Verdi. Quizás molestara a más de uno un enorme Cristo descendiendo pero eso era Verdi.

Palco con autoridades, muchas butacas vacías y un Foyer innacesible para que en plena crisis los políticos se marquen un coctel privado. Haciendo honor al clasismo del Liceu y un Director del Teatro que cuanto peor van las cosas mejor humor está a juzgar por su eterna risa y sonrisa.
En fin todo aquello que el genio de Bussetto odiaba se dio cita en el Teatre.

Estreno de la Temporada con muy poca pasión.