dilluns, 29 d’abril del 2013

Das Rehingold de Richard Wagner - Gran Teatre del Liceu 25/04/2013





Enorme en todos los sentidos es la obra de Richard Wagner.

El músico alemán superó todos los cánones de la ópera con su tetralogía “El anillo de los Nibelungos”. Inspirado en historias fantásticas de la mitología alemana medieval escritas por anónimos, el compositor creó más de 15 horas musicales en un obra sin precedentes ni herederos.Wagner construyó su propio santuario, el aclamado Baythreuth, y pretendió sin éxito presentar las 15 horas continuadas.
La historia es tan maravillosa, majestuosa y brillante como actual. Wagner se sirvió de enanos, elfos, nonas y dioses para describirnos la miserable naturaleza humana, anomalía en este mundo, que rompe el equilibrio natural en vistas por el poder de dominar el mundo.
Los nazis, sin ir más lejos, se sintieron muy identificados (máxime por el talante antisemita del compositor) pero eran tan rematadamente ignorantes que obviaron lo que Wagner nos describe : todo Dios tiene su ocaso.

Ayer en el Liceu vimos el prólogo a los tres dramas (Die Walkure, Sigfried y Gotterdamerung) : Das rehingold (El oro del Rhin).
Quien renuncia al amor con un oro robado del Rhin tiene el poder del mundo gracias a un anillo construído con dicho metal. Es tan ácida la historia, que Wotan (el gran Dios) tiene una deuda inmobiliaria con los gigantes (curiosa paradoja con nuestra realidad) : se ha construído en la Valhalla un majestuosa mansión que no puede pagar, luego le raptan a la hija como rehén. A partir de aquí luchas de poder y Wotan paga la deuda con el oro robado no sin antes palpar la maldición del anillo.

Los Dioses, en un final para llorar de emoción, entran en la mansión.La música nos ha envuelto ya totalmente.Un falso triunfo pues el ocaso de los dioses es siempre inevitable. Y el oro al final de todas las historias volverá al río , todo se destruye y se restituye el equilibrio natural.
El prólogo, de corta duración (2 horas y media contra las 6 horas de Gotterdamerung), es una degustación de la grandeza wagneriana. Ayer consiguieron meternos dentro de la maravilla del anillo. Wagner tiene esa magia : te rapta, te sumerge y no te das cuenta y ya no puedes salir de la historia. Josep Pons dirigió con un notable la partitura si bien los metales se excedieron en algún pasaje.

El omnipresente Francisco Vas dio un bien en el enigmático personaje Lodge, asesor de Wotan. Sustituciones en el último momento por motivos de salud de 2 protagonistas (raro…) y brillante Wotan y los gigantes.
En cuanto a la dramaturgia de Robert Carsen, detalles de calidad y detalles sobrantes. Ni me entusiasmó ni me disgustó.

Y ahora a esperar a Die Walküre la temporada que viene. A ver si se atreven a superar a la versión que Plácido Domingo nos regaló hace unas temporadas en versión concierto.
Un Liceu con una pobre entrada aplaudió una brillante adaptación.