dimarts, 10 de maig del 2011

Mikel Urdangarin : Harlem Jazz Club . Barcelona 08/05/2011 . 22:30hrs


Domingo intenso.


Mikel llegó desde Zaragoza acompañado de dos buenos amigos y extraordinarios músicos. Ha llegado cansado y parece que el recital de Zaragoza no ha ido del todo bien.
No estamos en tiempos muy musicales y las salas (todas) están a medias. Y es que puedo decir que los conciertos a los que he ido este año sólo Vegas ha conseguido llenar.
Hace un día de verano y nos vamos a la Barceloneta a comer un tardío pero delicioso arroz. Entre copas de vino hablamos de música, de canciones. Como siempre, habla tranquilo y le gusta ceder la palabra. La mirada se le pierde porque un artículo de prensa saca una frase suya de contexto. Eso parece reconcomerle pero no tarda en recomponerse. Pese a su carácter optimista hay cosas con las que no puede.
Sus compañeros de viaje son músicos ilustrados, de eso no hay duda. Hablan de cosas que conocen bien. Ni una palabra más alta que la otra y moderando todas y cada una de las opiniones. Y es que la genialidad no está reñida con la sencillez. Mikel escucha y cuando interviene nunca lo hace con contundencia.
Aquí nadie les reconoce y la gente del lugar ignora, por su mala suerte, que horas mas tarde harán un recital “marca de la casa” como decimos por aquí.

Prefiere descansar en el hotel que hacer una visita relámpago a la ciudad. Me confiesa que a Barcelona le tiene ganas.
Quedamos en la sala.Le llevo unos discos de Llach y una copia dedicada de Abraham Boba. No en vano, como canta Boba, Mikel también trazó un día su dirección.Nos vamos a picar algo de jamón de forma relámpaga pues van tarde. Y si algo es Mikel es profesional.
Pese a que el reclamo de los conciertos fuera de Euskadi sigue siendo su último disco (Zubia, baga biga 2009) , lo cierto es que Mikel sigue girando en recitales donde el repertorio suele ser al gusto del cantautor. Fuera de su casa, además, ofrece formatos diversos de índole distinta a la banda completa que lo acompaña.

Si hace un mes vino a Barcelona en formato acústico acompañado de violín, esta vez lo hizo en formato más eléctrico. Acompañado de Bingen Mendizábal (extraordinario compositor y quien acompaña a Mikel con un violín de 7 cuerdad que hace las funciones de bajo) y de Rafa Rueda (brillante guitarra con una carrera en solitario a tener muy en cuenta), Mikel reorientó el repertorio ofreciendo un concierto muy serio y tremendamente inspirado.
En el Harlem Jazz, en pleno gótico barcelonés, Mikel apareció más allá de las 22:30 ante un público muy callado y una sala con una bonita acústica. Antes, el sábado habían tocado en el Teatro Arbolé de Zaragoza, al parecer con un repertorio idéntico.

La verdad es que soy demasiado fan como para hacer una crítica más objetiva pero la voz de Mikel está mejor que nunca. Eso ya se pudo ver en el maratón bilbaíno que desembocará en un disco en directo que verá la luz a finales de año.

Lo que es seguro es que todo aquel que se acerque a escuchar a Mikel, al margen de los mil temas ya comentados, no sale indiferente. Los temas son demasiado sensibles y el repertorio ofrecido la noche del domingo resultó ser intimista pese al soporte de cuerda que llevaba.

La música de Mikel produce un efecto masaje en los oídos, una emotividad difícil de explicar para aquel que le llegue y que ahonda en ocasiones a lugares donde a más de uno le gusta estar. “Baratze bat” , que narra un simple jardín de amor, invita a que la canción se alargue para estar bajo los efectos musicales más dulces. “Katu baltzak”, en cambio, provoca que una tristeza se te remueva por dentro cuando habla acerca de una pareja anciana feliz en el final de sus días “que decide adelantarse a la muerte”. Cuando Mikel canta “se hace tarde mi amor,caminemos juntos hacia el lugar donde emana la luz.Cierra los ojos saltemos allá donde el fuego nos consuma lentamente” uno no se queda impasible. Y la música es tremendamente bella.
Tras el bis y cuando las luces de la sala se abren, uno tiene que recomponerse poco a poco tras lo escuchado. Son los sentimientos más bonitos de eso que se llama ser humano los que han reinado por un tiempo. En nuestro caso, cerca de hora y media.
Desde aquí un deseo : que venga más y que venga en formato “large”. Veremos qué ocurre.
De momento, le espera Galicia y Madrid. Y también espera un muy bonita sorpresa a su público vasco. Mikel sonríe cuando lo piensa. ¿Qué sorpresa? Todo a su debido tiempo.

Tras el recital nos vamos a tomar unas copas, pero si algo hacemos él y yo es hablar. Es un gran conversador pese a que en esta ocasión le noto cansado. Me hace reflexiones del lugar al que vamos y que yo pienso constantemente. Y entre charla y charla me aparecen flashes del recital. Una canción me invade el pensamiento mientras él sonríe cuando me dice “nada tiene que ver con lo que te estaba diciendo pero está bien”.
Se sonríe cuando más de una lagarta nocturna nos lanza miradas. Es la viva imagen del cantautor a quien pese a estar enamorado del género femenino no acaba de encontrar el lugar exacto entre ellas. Seguimos bebiendo y seguimos hablando hasta que el cansancio nos puede. Nos damos un abrazo.

El admirador , que jamás pensó en que se llegaría a esto, y el admirado (quizás abrumado) saben que se volverán a encontrar.

Gracias Mikel, por un día inolvidable.

Setlist : Zaragoza – Barcelona


1. Hezurrak

2. Martxa baten lehen notak

3. Haitzetan

4. Urriko poema

5. Hauskor

6. Zugan

7. Notak paper solte batean

8. Ezin esan

9. Loa

10. Katu baltzak

11. Baratze bat

12. Munduari begiratzeko

Bis :

13. Non geratzen den denbora