Quizás siendo muy joven ciertos libros pueden resultar densos y pesados. Nunca me gustó demasiado leer cosas que quedaran fuera de lo académico. Forma parte de la antipedagogía de la mala educación que en general se imparte en el sistema educativo y que yo sufrí. La llegada a los 18 años , como si el destino se encaprichara, supuso que quedara maravillado por la Filosofía clásica. Hoy aún sigo admirando a Platón, Niestzche o Shopenhauer. Pero Dostoievski, que algo de filosofo tiene,…no, gracias.
Otra vez el destino y muchos años más tarde se encapricha y me hace leer Crimen y Castigo. Maravillado por la novela más psicológica que jamás he leído, me adentro en un estadio más : Los hermanos Karamazov.
Los hermanos Karamazov es quizás la mejor novela que he leído nunca. Tanta es mi pasión por este libro, que marqué aquellos capítulos (que son muchos) y aquellos pasajes que puedan ser releídos con facilidad. Aunque son varios libros dentro de uno, varias historias unidas por la historia de un parricidio, la narrativa de la novela genera multiples emociones. Me fascina el carácter religioso de algunos pasajes. Creo que si un ateo lee la novela, quizás se volverá más ateo. Y si alguien cree en algo, como es mi caso, verá reforzada su fe. Existen discursos y discusiones a cerca de la existencia de Dios, a cerca de la naturelza humana, de la pérdida, de la justícia etc…realmente reveladores y trascendentes. La narración no es muy confesional pero es como si fuera en primera persona. Quien se adentre en los entresijos de sus capítulos, de sus personajes perfectamente diseñados (como si de veras existieran) entenderán que estamos delante de una obra inusualmente maestra.
A título de ejemplo, su capítulo más famoso llamado “el gran inquisidor” es un libro narrado con una perfección literaria y argumental excelente y que ha sido objeto de serios estudios. No es mi favorito. Lo son los del monje Aliosha o las fases previas al desarrollo de la historia (los starets, Mitia, Ivan Karamazov), o quizás la resolución final y el brillante epílogo.
Es un libro largo y que debe ser tomado como una gran copa de ron añejo, a pequeños pero intensos sorbos, degustando cada trago y tomando largo tiempo. No hay ninguna
prisa en acabarlo. Nadie espera que lo acabes.
La traducción al catalán, a cargo de Joan Sales, hace la narración más fluida y en nuestra propia lengua.
Dudo que me vuelva a encontrar una novela igual pero siempre estoy dispuesto a recuperarla.
Otra vez el destino y muchos años más tarde se encapricha y me hace leer Crimen y Castigo. Maravillado por la novela más psicológica que jamás he leído, me adentro en un estadio más : Los hermanos Karamazov.
Los hermanos Karamazov es quizás la mejor novela que he leído nunca. Tanta es mi pasión por este libro, que marqué aquellos capítulos (que son muchos) y aquellos pasajes que puedan ser releídos con facilidad. Aunque son varios libros dentro de uno, varias historias unidas por la historia de un parricidio, la narrativa de la novela genera multiples emociones. Me fascina el carácter religioso de algunos pasajes. Creo que si un ateo lee la novela, quizás se volverá más ateo. Y si alguien cree en algo, como es mi caso, verá reforzada su fe. Existen discursos y discusiones a cerca de la existencia de Dios, a cerca de la naturelza humana, de la pérdida, de la justícia etc…realmente reveladores y trascendentes. La narración no es muy confesional pero es como si fuera en primera persona. Quien se adentre en los entresijos de sus capítulos, de sus personajes perfectamente diseñados (como si de veras existieran) entenderán que estamos delante de una obra inusualmente maestra.
A título de ejemplo, su capítulo más famoso llamado “el gran inquisidor” es un libro narrado con una perfección literaria y argumental excelente y que ha sido objeto de serios estudios. No es mi favorito. Lo son los del monje Aliosha o las fases previas al desarrollo de la historia (los starets, Mitia, Ivan Karamazov), o quizás la resolución final y el brillante epílogo.
Es un libro largo y que debe ser tomado como una gran copa de ron añejo, a pequeños pero intensos sorbos, degustando cada trago y tomando largo tiempo. No hay ninguna
prisa en acabarlo. Nadie espera que lo acabes.
La traducción al catalán, a cargo de Joan Sales, hace la narración más fluida y en nuestra propia lengua.
Dudo que me vuelva a encontrar una novela igual pero siempre estoy dispuesto a recuperarla.
Entonces me adentraré en un universo donde me gusta pasar largas horas
1 comentari:
Fascinante es la lectura de Dostoievski. No conozco toda su obra, pero los Karamazov, coincido, es lo mejor que he leído y espero que otras puedan superar. Algo que me atrajo del blog es el título (Venus in Furs) que hace referencia a otra atractiva novela de un genio de la imaginación y el suspenso, Sacher-Masoch. He de decir que después de leer a los Karamazov, continúe por la línea sinuosa de Masoch y Sade para abordar a Deleuze con lo Frio y lo Cruel. Probablemente de ahí, y por eso lo comento, la línea del deseo se ha posicionado en mi lectura de principios. Habiéndome justificado, estimo que Dostoievski brinda al lector una visión amplia de los avatares de Dimitri, Smerdiakov e Iván. Lo mismo, de sucesos enraizados en cada uno de los demás personajes. Mostrándolos ensimismados en la conciencia del deseo, cuando -de modo sorprendente- la propia instrucción no es sino el estímulo a la consecución irrenunciable y casi inconsciente del mismo, y por ello la imposibilidad de la renunciación, seguida de su consecución trágica. En perfecta concordancia con el carácter inasible, inefable; transmitido, y aun revelado, -que no verdadero-, de la conciencia global que permitiera la acción “instintiva” al devenir. En los modos clarividentes anhelados como pasión de fe. Así, Dostoievski los pinta esperanzados en la redención del espíritu agonizante, por la visión del destino cruel y la elección del camino de la vida. La vida lograda en consecuencia a. Es decir, que no implícita en todo movimiento -y por ello extraordinaria-, fuera de orden moral, y aun más, por encima de cualquiera existente cuando se alcanza. Aquí, debo decir que me sobrecoge en Dostoievski la visión del alimento constante a dicho final. Pues todo lo anterior, con igual efecto en el padre -Fiodor-; se nutre de intercambios inquebrantables. Pues padre, en condición de figura irremplazable en aquel otro estado -en que la vida no se ha alcanzado, en que la muerte y el horror se hallan inseparables-, siguiere la subsistencia de un orden –aquí cual fuere (moral, espiritual, social, etc.)- que obstaculiza, cuando no impide, una estructuración ajena. Me impresiona que Dostoievski lo mostrara forma tan clara, ubicándose el mismo por este transitar, conscientemente elegido o no (“sufrido”), lo mismo sus seres cercanos –la muerte de su padre a manos de sus trabajadores- y la sociedad. Una visión tan clara como atemporal, que persigue a riesgo de ser constante eterna. Pero entonces, Dostoievski coloca la figura Alioscha, la incrusta. Y a decir verdad, es aun incomprensible para mí. Que por el contrario, reconoce de modo “inconsciente”, casi instintivo; la vitalidad intrínseca a su actuar. Me parece que lejos de la eternidad o la divinidad como salvaguarda. Probablemente el punto de quiebre con su guía Zosimo. Mejor dicho, reconoce la eternidad o divinidad propia en su finitud y no en su trascendencia. Pero solo puedo especular, dado que carezco de elementos que me permitan construir una mejor idea. Lamentablemente, Dostoievski murió antes de poder entregarnos lo que sería el grueso de la vida de Alioscha, la segunda parte de los Karamazov. Alioscha a los 33 años. Pues aun me cuesta trabajo aceptar que Alioscha “comprenda” a sus hermanos, creo, por el contrario, los tolera. Probablemente, el estudio de V. Soloviov –quien según D´Herbigny sirvió de modelo para Alioscha- pueda brindarme mayores luces y darle consistencia a lo que parece darnos Dostoievski como verdad. A mi parecer, entonces, Dostoievski nos deja el hueco de la verdad en la figura de Alioscha. Figura distinta a Zosimo. Pues dotado de una clarividencia revelada no por la experiencia personal, no alcanzada, y casi innata; transita de un modo ajeno al devenir trágico. Pues aun incrustado en el centro del mismo, su visión lo coloca en un plano distinto, que no irreconciliable, pero no extraído desde aquel. Me pregunto, en qué medida la visión de Soloviov es cercana a Alioscha.
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