dilluns, 19 d’octubre del 2009

Mikel Urdangarin : Sentimientos a flor de piel



Durante estos días se está presentando en Euskal Herria ,”Zubia” (puente) el último disco del cantautor Mikel Urdangarin.
Me resulta muy difícil explicar la emoción me producen las canciones de Mikel. Quizás haya mucha gente fuera de Euskal Herria que no lo conozca y desde aquí les invito a conocer una dimensión extraordinaria de la música de autor con este genial músico.
Mi amor por su música llegó tarde y sobretodo me atrapó su voz y su manera de interpretar. Fue a través de mi ilustre K. Uribe que llegué a él y desde entonces me hice con todos y cada uno de sus discos. “Zaharregia, Txikiegia , Agian” (Una manera de mirar. la más vieja, la más pequeña, quizás) és uno de los discos que más cariño le tengo y sin duda uno de los más escuchados. La voz de Mikel junto a las letras de Kirmen me producen una fuerte descarga emocional. Lo tengo en un lugar especial de casa, bien a la vista y a mano. Listo para ser escuchado de forma inmediata.
El lenguaje sencillo, cotidiano que utiliza Mikel y sobretodo la música lo convierte en un cantautor que el tiempo reconocerá tal y como está empezando a hacer con su amigo al que le dediqué una carta en este blog. Son autores extraordinarios , diferentes y que destilan sentimientos que ahondan en las profundiades del corazón.
“Dana” (todo), es otro de los discos que más me llegó de su carrera. Así por ejemplo en “abendua” (diciembre), de forma muy poética nos cuenta como piensa en ti viendo el mar en Lekeitio o en Gosaria (desayuno) nos describe una situación tan cotidiana como romántica. Son discos , como digo, de descargas emocionales y tremendamente bellos.

Tras un fugaz Anek idatzi dit zutaz (Ana me ha escrito de ti) , nos llega este Zubia. La presentación que el autor ha estado realizando y sus entrevistas me han producido un sabor muy agridulce.
Tras la alegría de tener un nuevo disco del que todavía he escuchado poco (aunque ya me encanta) , he intuído un cierto desánimo en sus palabras. Ha declarado que este disco le sirve para seguir con ilusión porque vivir de la música es duro. No entraremos en el tema “cantar en euskera” porque como he dicho muchas veces este debate es una falta de respeto, pero es cierto que la música de autor es difícil.
Salvando mil distancias , yo le diría que hace unos años (y fue así durante muchos más) un famoso cantautor asturiano del que soy fan número uno, cantaba en locales pequeños, iba de gira de mala manera, sin fe en su éxito, mal viviendo y sobreviviendo. Era fácil llegar a la discoteca de turno donde actuaba y coger una entrada casi regalada. Hoy es muy dificil conseguir una entrada para sus conciertos y sus ventas se han incrementado llegando incluso a latinoamerica.
Porque cuando se escriben tantas canciones buenas, cargadas de sentimiento, el sentido común se impone.
En el caso de Mikel, ya son muchos discos buenos.

Yo me resigno. Si exceptuamos el spoken word realizado con Kirmen en Zaharraegia, nunca lo he visto en directo. Tuve que comerme la entrada mientras pasaba una fuerte gripe mientras Mikel presentaba Dana. En la última gira no pasó por Barcelona. Veremos que pasa con Zubia, aunque que siga escribiendo ya es un regalo para mí.

Desde aquí, os pido algo ilegal. Descargad un disco suyo en la red o pedirme una copia. Os ponéis una copa, y con las letras delante lo escucháis. Si lo hacéis, ya no habrá marcha atrás y tendréis que ir a la tienda a comprar todos sus discos a medida que los vayáis escuchando. Porque si algo tiene Mikel es que cuida tanto la producción de sus discos como su presentación y convirte sus discos en cajas de bombones (la caja es bonita y suele contener unos 10 bombones).

Porque la clase se lleva tanto por fuera como por dentro y Mikel es un verdadero maestro y que se hace querer un montón.