divendres, 11 d’abril del 2014

Rachel y Lou : Un amor eterno

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Pocas historias de amor son tan especiales como esta y a mí no sólo me llama la atención sino que me parece bonita. Y sin duda esta cargada de magia y rodeada de un aureola de misterio.
Corrían los años 70 y Lou Reed estaba en su apogeo de drogas y descontrol. Pertenecía a un círculo muy reducido de adictos al speed, concretamente a la dexoanfentamina líquida. Disolvían pastillas en una sartén y se las pinchaban en grupo.El efecto sobre el sistema central nervioso de la droga es devastador, pasando a estar días enteros sin dormir hasta llegar a la paranoia. Pasando por un patada al hígado brutal, que pasó factura a Lou 40 años después.

En uno de esos días en los que Lou llevaba sin dormir se topó con una puertorriqueña en una fiesta. En realidad era un hombre, un transexual sin operar que se hacía llamar Raquel. Lou quedó prendado de aquella criatura nocturna. Todos y cada uno de los testigos afirman que Raquel era una belleza y que incluso muchos heterosexuales se le insinuaban.
La cosa se intuía especial sobre todo porque Lou Reed nunca se caracterizó por ser una pareja ejemplar ni mucho menos. Los maltratos psicológicos y la desestabiidad mental de Lou Reed hicieron que no fuera un pareja asequible hasta su madurez, y sobre todo gracias a Laurie Anderson quien le dio la paz que nunca había encontrado con nadie.
Lou Reed se enamoró perdidamente. Raquel no sabía quien era y que hacía Lou Reed. La pareja compartía mucho sexo y más adicciones y se intuye que más cosas.Para Lou, Raquel no sólo fue su muleta, su apoyo, su hombro donde llorar sino una fuente de inspiración brutal que desembocó en el extraordinario album Coney Island Baby donde el músico cierra el disco recitando : “Esto va para Lou y Rachel. Oh, por ti lo daría todo, nena”.

No acostumbrado a que le dieran calabazas, Raquel acabó dejando a Lou Reed. Nunca el ogro de NY se encontró tan solo. Ni las mujeres que posteriormente lograron seducir a Lou o incluso llevarlo al altar, llegaron al nivel de enamoramiento de Raquel.A excepción quizás de Laurie.
Este ser misterioso no se sabe bien quien es pero tal como vino se fue. Lou Reed se despide en una canción de ella : “Aquí no queda nada. El amor se fue y, tío, como te echo de menos”. Si alguien conoce el título, le regalo un disco.
En la red corren artículos y lo último que se dijo es que murió a mediados de los noventa, con un aspecto más varonil y muy alejado de la parte más femenina que un día sedujo al rey de Nueva York. Un Lou Reed mayor, y 30 años después de la separación, fue a su funeral donde lloró por ella.
Lou Reed siempre se negó a responder cualquier pregunta relacionada con Raquel. Antes, durante y después de su relación. Nadie tuvo el valor de preguntarle. Hasta para los amigos más íntimos de Lou Reed, Raquel siempre fue un misterio sin resolver. Pero de lo que nadie duda es que fue un gran amor. Hasta los más feroces tienen su corazón.