divendres, 25 d’octubre del 2013

I Concert Bicentenari Verdi : Gran Teatre del Liceu 03/10/2013






El maestro Verdi tiene en su haber obras maestras de la historia de la lírica. Incluso aquellas obras menores, las que hizo por encargo como “il Corsaro”, son auténticas joyas de la ópera. Pero Verdi era famoso por su compromiso y exigencia. Reescribía sus obras,las adaptaba buscando una obra perfecta. Shakesperiano como fue, el músico pereció sin encontrar su música perfecta para el Rey Lear.
Era un genio con genio y un perfeccionista.

Dicho esto, la temporada del Liceu para conmemorar su bicentenario, es una injusta propuesta para un teatro de ópera. Presencié el primero de los conciertos (pase que no sea escenificado) pero es imperdonable dedicarle al músico sus Greatest Hits. El Liceu ha perdido la oportunidad de presentar grandes obras pero apenas presentadas en el mundo. Es el caso de su primera ópera Oberto o su ópera cómica más ácida : Un giorno di regno; Verdi tenía que escribir una ópera cómica justo después de haber enterrado a su esposa y a sus dos únicos hijos cuando apenas eran sólo unos bebés.

Lo que presencié en el Teatre fue un coitus interruptus musical y constante. Cuando uno empeiza a disfrutar de Oberto…se acabó y empezamos con un Giorno para luego irse a los coros de Nabucco y luego a Simon Boccanegra…. Musicalmente aquello era más un festival de barrio que una obra de Teatre.
El coro muy bien (vosaltres feu el Liceu, gritó un espontáneo ante la grave situación), las voces bien con un muy mayor Leo Nucci que quien tuvo retuvo…
La orquesta muy espesa. Achacada por el parón del ERE es una orquesta amputada y sin apenas ensayos. El nivel que adquirió en manos de Sebastian Weigle ha ido caído empicado. Y la dirección musical, a cargo del Sr David Giménez , correcta.

Y ahora qué?  Pues a malvivir. Un Teatre en coma sin dirección artística, con la marcha anunciada de José Luis Basso, con la amenaza del director musical Josep Pons, con un Director General nuevo que no sabe de que va esto y con problemas para pagar cachés la cosa pinta muy mal.
Ahora viene un Haendel y luego un Pau Casals….Hasta Wagner no nos esperan grandes cosas. Menos mal que el alemán nos salva cada año.

dilluns, 1 de juliol del 2013

Bruce Springsteen. 29/06/2013. Stade de France. París



Pre Show

En pleno Show

Ante el inmenso y abarrotado Stade de France, en Saint Denis-París, Bruce Springsteen dio otro concierto los suyos dentro de esta gira Wrecking Ball.

Antes, y recién abiertas las puertas de acceso y con un estadio muy vacío, Bruce salió en camiseta y gafas de sol para hace un mini show de tres temas ante la sorpresa de los que allí estábamos. This hard land, growin’ up y Burning love fueron los tres temas escogidos ante este pre-show sorpresa.
 
Con 40 minutos de retraso Bruce salió a escena junto con su E-Street Band para repasar durante más de tres horas glorias de su repertorio.
Sin duda, la nota de la noche fue cuando anunció que algo especial se haría para París y, en su precario francés, dijo que cantaría el album Born i the USA al completo y así fue. Tema a tema Bruce se autotransportó a los años 80 dorados de su creación y juventud.
 
Por lo demás…show. En Dancing in the dark sacó a una chica bailar, en waitin’ a una niña a cantar y en los temas finales a Elliot Murphy a acompañarlo. Con el aspecto simpático y festivo de siempre, Bruce logró un concierto sobrio pero alejado de los más puristas (aquellos que esperan Rosalita, The River o Darkness) pero lleno de momentos impagables como el estremecedor final acústico de una de sus perlas : Thunder Road o el album completo mencionado. Así como la rareza Lucille (little Richard cover y estreno de la gira).
 
3 horas y cuarto de rock clásico, de momentos muy emocionantes ante un público que dista mucho de la pasión barcelonesa springstiniana.
Al día siguiente repitió casi el repertorio en Londrés. Y es que no hay descanso alguno para el Boss que a sus 63 años sigue dando bises sin hacerse esperar. ¿Alguien da más?
 
 
 
Setlist :
 
Acoustic pre-show: This Hard Land, Burning Love, Growin’ Up
 
  1. Badlands
  2. Out in the Street
  3. Lucille
  4. Wrecking Ball
  5. Death to My Hometown
  6. Cadillac Ranch
  7. Spirit in the Night 
  8. Born in the U.S.A.
  9. Cover Me
  10. Darlington County
  11. Working on the Highway
  12. Downbound Train
  13. I’m on Fire
  14. No Surrender
  15. Bobby Jean
  16. I’m Goin’ Down
  17. Glory Days
  18. Dancing in the Dark
  19. My Hometown
  20. Pay Me My Money Down
  21. Shackled and Drawn
  22. Waitin’ On a Sunny Day
  23. The Rising
  24. Land of Hope and Dreams
  25. We Are Alive
  26. Born to Run *
  27. Ramrod
  28. Tenth Avenue Freeze-Out
  29. American Land
  30. Thunder Road (solo acoustic)
* con / with Elliott and Gaspard Murphy

dimarts, 28 de maig del 2013

León Benavente : El experimento atípico




El disco está lejos del mejor Abraham Boba pero es curioso el sonido pop ochentero.
Musicalmente es muy justito y el gran Nacho Vegas lo apadrina, o echa una mano a sus amigos.
El disco es muy flojito pero las notas de Nacho, inmensas, como todo él.



LEÓN BENAVENTE: EL CENTRO DE UN ESTADO.


Por Nacho Vegas.

Antecedentes históricos

En el año 1962, más o menos cuando la nieve se empezaba a derretir en algunas cumbres y la primavera se instalaba,Francisco Franco tomó una decisión que él consideraba de capital importancia y a la que venía dando vueltas desde hacía tiempo: quiso descubrir cuál era el centro exacto de la península ibérica. Tenía que saber dónde se situaba el mismo centro geográfico de España (Portugal, como si no existiera), no podía dormir por las noches sin averiguarlo. Siglos atrás, los musulmanes ya habían hecho sus cálculos y habían señalado un punto en la que más tarde sería la villa cristiana de Pinto, al sur de Madrid. Pero Don Francisco no se fiaba de los moros, que debían saber mucho de rezos y de hablar raro pero lo que es de aritmética geográfica, poco, así que dio un golpe sobre la mesa. Mandó llamar a El Pardo a los mejores matemáticos e ingenieros de caminos de todo el mundo, que casualmente fueron todos españoles, y les encomendó la tarea. Tras trece meses de trabajo a destajo, de complicadas mediciones, los expertos llegaron a una conclusión: los moros se habían equivocado, pero por muy poco: el centro de España estaba en realidad en la localidad de Valdemoro, a unos siete kilómetros de Pinto. Enseguida comenzó la disputa entre los dos municipios por ver cuál de los dos ostentaba el título, y hubo vecinos que sacaron la escopeta y se dispusieron a defender su honor a tiros. Franco pensó que el asunto se le estaba yendo de las manos, y fue entonces cuando pronunció una de sus frases más célebres. Con su voz afluatada dijo: “ni pa ti ni pa mí”, y se fue a un punto equidistante de los dos pueblos, en Getafe. Allí, en un cerro, plantó un monumento y en un acto oficial declaró el lugar “Centro Auténtico de España”. Cuando le preguntaban si ese era el punto geográfico exacto él se limitaba a decir: “bueno, es por aquí, no hurgues”. Con todo, la disputa entre Pinto y Valdemoro dio lugar a una de las expresiones más populares del refranero español. Y para Franco la cosa se había convertido en una cuestión de orgullo personal, más que de orgullo patrio. Algunos historiadores sostienen si el Generalísimo se afanó tanto en reprimir los nacionalismos periféricos no fue por motivaciones políticas, sino porque una eventual independencia de Cataluña le iba a joder el centro geográfico y hala, vuelta a empezar con los cálculos. Y eso no podía ser.



El origen

Ha transcurrido nada menos que medio siglo y las cosas empiezan a cambiar, o eso parece. El régimen fascista fue agonizando sin ninguna prisa, para dar paso a una simpática transición que nos llevaría a un nuevo régimen neoliberal y aquí nos encontramos, tan a gusto y pensando si prenderle fuego a todo o si hacer nosotros de antorchas humanas. Pero esto de lo que vengo a hablar es algo que sucede ahora y no podría haber sucedido antes. Todo empezó así:

Justo 50 años después de que Franco se pusiera tonto, en marzo de 2012, a Luis Rodríguez le dejó tirado el coche cuando bajaba a Madrid desde Asturias. Era la enésima vez que hacía ese recorrido desde que se trasladara de Oviedo a la capital, un camino que los que vivimos por aquí arriba nos conocemos demasiado bien: subir y bajar el Huerna, la Ruta de la Plata, la Carretera de La Coruña. En mitad de aquello se quedó Luis, parado en la autovía dentro un Opel Corsa con más 300.000 kilómetros a sus espaldas y cargado con un bajo, un amplificador y una maleta de viaje. En el tramo que une León con Benavente, que es como decir en medio de ninguna parte, porque si miras a uno y otro lado del asfalto lo que ves es un páramo enorme. Mientras esperaba a que llegara la grúa, Luis llamó a Abraham Boba, vecino suyo en el madrileño barrio de Conde Duque. Hacía apenas un año que Abraham había publicado su álbum Los días desierto. Luis le habló de escribir canciones juntos. Boba refunfuñó primero, se rió entre dientes después y le dijo: “pero nada de canciones de amor, ya no más”. Quedaron en verse en cuanto Luis llegara. Por aquel entonces César Verdú estaba en Murcia peleándose con las mezclas finales de Alquimística, el disco de Schwarz que vería la luz unos meses más tarde. Fue el segundo en recibir la llamada desde la nada. César sería el baterista, pero también algo más: un director de sonido. Y Luis dejó para el final a Edu Baos, que se encontraba ensayando en Zaragoza algunos temas que formarían parte de El amor y las mayorías, el álbum de Tachenko que acaba de salir a la venta hace unos días en el momento en el que se redactan estas líneas. Aunque tendría el año ocupado con ese disco, todos sabían que más que contingente, Edu era necesario para el proyecto y enseguida se unió a la banda. Un alleranu, un vigués, un murciano y un maño. Suena a chiste pero es cosa seria. Todos nacidos a mediados de los setenta, trovadores y nómadas, dándose cita en medio de ninguna parte. Venían de sitios distintos y cada uno había transitado sus propios caminos por el krautrock, el pop psicodélico, el rock de autor o el folk, pero tenían que acabar confluyendo en un punto aún por definir. Aunque nadie lo sabía, en ese momento se estaba desplazando el centro de la península, o mejor dicho,se estaba gestando un nuevo estado, que era él mismo todo centro y todo periferia: León Benavente.



El viaje

Empezar hablando de cruces de caminos y puntos de encuentro para tratar de decir algo del disco de debut de León Benavente no es un capricho. Si me viera obligado a ponerle una etiqueta universal a esta estupenda colección de canciones sería la de road pop, porque adentrarse en ella supone un viaje físico y emocional, por carreteras y caminos secundarios, lugares y estados mentales de confusión, rabia, desconcierto e incertidumbre. No se encuentran aquí canciones que nos hablen del salón de casa o de la angustia que nos provocan las paredes de nuestra habitación. Es un disco que mira mucho más allá, al mundo de ahí fuera, y se aventura a recorrerlo dando cuenta de todos los riesgos que conlleva el viaje. Puede escucharse cómodamente desde el sofá, pero mejor hacerlo mirando por la ventana, y mucho mejor estando fuera y en movimiento: una magnífica mixtape monográfica para un viaje por carretera, o por la naturaleza si se quiere, pero en todo caso un viaje que tiene algo de frenético. Desde Perpignan a Nueva York, pasando por el barrio del Cabanyal o el parque de El Retiro, hasta una quincena de lugares concretos son mencionados de una u otra forma en el álbum, sin contar con los referidos en el propio nombre de la banda. Nos ponemos en marcha. El motor de este vehículo suena engrasado y escupe ecos de Can y Stereolab: una base rítimica formada por bajos, sintes, baterías y percusiones que nos transportan de un extremo a otro del disco con cambios de marcha que parecen calculados matemáticamente. Las guitarras de Luis oscilan entre los riffs pegados al suelo que en ocasiones remiten a unos Gang of four y los arpegios ensoñadores que nos despegan varios metros por encima del asfalto y se acercan al más reciente dream pop. Abraham lo envuelve y desenvuelve todo con el Farfisa mientras nos lo cuenta, y lo cuenta mejor que nadie.



El trayecto comienza con una constatación de riesgos. Desde las primeras notas parecen decirnos que van a romper con todo lo que se daba por supuesto, a sabiendas de los lastres con los que parten. “Ánimo, valiente” es un grito de aliento que es casi una chufla, porque si no empezamos así acabaremos igual que al principio. Tú que sabes lo que fueron los 80, / te mereces todo lo que pase. Avisados quedamos. Enorme canción. El discurso sonoro se vuelve más furioso a medida que los peligros se van haciendo más palpables. Se oyen cantos de hienas y surgen las primeras dudas, que quedan ventiladas con un estribillo directo al estómago. Las cuestiones se van sucediendo una tras otra en el disco, y aunque a veces cada canción parece contestar a aquella que la precede, estamos ante un álbum más de preguntas que de respuestas, y si en algún momento sucumben a la nostalgia de algo anterior al viaje queda claro que se trata solo de un lugar de paso. Las canciones más aparentemente amables del disco nos llevan de una suerte desaudade (“Estado provisional”) a un agrio desencanto en la distópica “Las ruinas”, pero estas dos paradas en el camino quedan sublimadas cuando se enmarcan dentro del viaje completo. Es uno de esos discos raros hoy en día, mucho más frecuentes hace unas décadas, en los que merece la pena hacer una escucha ininterrumpida de principio a fin. El modo de escucha aleatorio es pecado si uno se quiere adentrar en este periplo. Y hasta ahora no hemos llegado más que a la mitad del recorrido. Ahora viene lo duro. Cuestionarlo todo mientras se pasa por todo parece ser la máxima de León Benavente, y eso es lo que hacen en el ecuador del disco con un trallazo inapelable como “La palabra”, donde se enfrentan a los límites del sonido y del lenguaje para decidir que antes de encarar de nuevo el amor, vamos a preguntarnos de qué hablamos cuando hablamos de esa cosa y de todas las demás cosas que hasta ahora parecían sagradas. El golpe de estado ya está dado; ahora vamos a pensar en un nuevo orden. La furia desatada da paso a la más reflexiva “Década”, porque algo tiene que cambiar o si no se irá todo a la mierda. Preludio inquietante del que es uno de los momentos álgidos del disco, en el que se sube al carro Irantzu Valencia como autoestopista de lujo.“La gran desilusión” ahonda en el tema del desencanto y lo transforma en una pieza de orfebrería pop que nos deja con una sonrisa marcada a fuego en la cara, una que es en parte dulce y en parte amarga. Y aunque nos quedamos embelesados, la recta final del viaje nos depara un momento épico, un duelo a pleno sol como en una película del oeste pero en esta particular película de carretera. La montaña rusa sónica de León Benavente nos lleva del desasosiego a la revuelta pasando por la indignación, o cómo a través de las emociones vividas, la imaginación y la evocación sonora, el rock puede plantarle cara al mundo real. En este disco todos se mueven, pero nadie huye. En “El Rey Ricardo” y“Revolución” nuestras navajas de Albacete se enfrentan a su espada de Toledo, y después de la brutalidad nos queda una sensación de victoria. Si echamos la vista atrás nos damos cuenta de que todo ha sucedido a través de nueve grandes canciones, una por una. Pero esperen, que aún queda la secuencia final. En “Ser brigada” recogen a otra autoestopista ilustre, Cristina Martínez, y cierran el álbum con un viaje dentro del viaje, una historia de amor y violencia (ahora sí) para la que no hay “y fueron felices y comieron perdices” que valga, sino esta bomba: Y vieron que incluso las flores tienen su parte decadente, / que se pudra este ramo de rosas pero no antes que usted, señor presidente. Epílogo tremendo para un paseo salvaje y precioso de apenas cuarenta minutos. Los cuarenta minutos más intensos que el que esto suscribe ha tenido en mucho tiempo.



El destino

¿Para qué volver? Para qué, dicen, si hemos llegado hasta aquí. Lo que nadie sabe aún es dónde van a ir a parar, pero sospecho que muy lejos. Si algo me parece innegable escuchando a León Benavente es que este no es un mero encuentro casual en algún punto situado entre Mozota y Moreda de Aller. León Benavente no es El Pisuerga que pasa por Valladolid, no es creíble que el estado de gracia que desprenden estas canciones sea cosa de coyunturas. En la música pop tenemos la fea costumbre de llamar a las nuevas aventuras “proyectos”, o aún peor, “proyectos paralelos”, como si siempre fueran cosas que están por hacer o que acontecen en una dimensión secundaria. El álbum de debut de León Benavente es una realidad urgente, y apuesto a que se seguirá hablando de él dentro de algunos años.Tal vez incluso dentro de medio siglo, cuando se cumpla otro ciclo y alguien decida volver a desplazar el centro de la península ibérica

dimecres, 15 de maig del 2013

Català de l'any 2012



Parèntesi rar però necessari en el meu blog essencialment cultural.
Els premis no m’agraden. Són reconeixements sovint manipulats i ple d’interessos. He votat poquísimes vegades I ahir va ser una d’elles.

El premi al català de l’any 2012 tenia un efecte diferenciador enguany per mi. Lluny de les misèries humanes,de l’economia contaminada i de la putrefacció dels polítics, encara hi ha un tant per cent de la humanitat que mereix més.
“El món tal qual és”, un frase que retomba les parets de la meva ment sense entendre-la bé pronunciada per un home sant : Vicenç Ferrer. “El món tal qual és”, d’acord, però un pou de brutícia que no accepto.

Ara fa més d’un any i com gairebé per art de màgia em vaig endinsar en un món afortunadament allunyat de mi i que té una paraula que em provoca vòmits : leucèmia. No sé perquè em vaig detenir en aquest punt, no m’ho explico. El cas és que em vaig detenir a mirar-la atentament. Diu un dels meus mestres, Lou Reed, que si et detens un temps a mirar coses que no voldries ni ensumar la teva ment pateix canvis a voltes positius.
Després de molts i molts mesos de reflexió, vaig retirar tota aportació econòmica a qualsevol ajuda i em vaig fer donant de mèdula osea. Un pas carregat de por però ple de determinació i convicció. Sabent que en qualsevol moment un petit patiment meu pot donar una vida.

Quan ahir el Dr. Josep Sanchez de Toledo va guanyar el premi em vaig alegrar moltíssim. Hagués estat un pèl injust que una causa política (de la qual jo em proclamo total defensor com la independència de Catalunya) o una història de superació ( entrenyable però una més) haguessin eclipsat l’obra mestre de la feina diària del Doctor que té l’honor d’haver fet per primera vegada intervencions com , arribat el cas, jo seria una peça clau.
L’Oncologia infantil capitenajada per aquesta gent ens fa sentir esperençats. L’esperança de que per sobre de misèries de crisis financeres, polítics fastigosos o empresaris negrers i ambiciosos que són una taca de la humanitat,gent com el Doctor ens recorden que el nostre viatge pot ser bonic. Només cal estimar.

dilluns, 29 d’abril del 2013

Das Rehingold de Richard Wagner - Gran Teatre del Liceu 25/04/2013





Enorme en todos los sentidos es la obra de Richard Wagner.

El músico alemán superó todos los cánones de la ópera con su tetralogía “El anillo de los Nibelungos”. Inspirado en historias fantásticas de la mitología alemana medieval escritas por anónimos, el compositor creó más de 15 horas musicales en un obra sin precedentes ni herederos.Wagner construyó su propio santuario, el aclamado Baythreuth, y pretendió sin éxito presentar las 15 horas continuadas.
La historia es tan maravillosa, majestuosa y brillante como actual. Wagner se sirvió de enanos, elfos, nonas y dioses para describirnos la miserable naturaleza humana, anomalía en este mundo, que rompe el equilibrio natural en vistas por el poder de dominar el mundo.
Los nazis, sin ir más lejos, se sintieron muy identificados (máxime por el talante antisemita del compositor) pero eran tan rematadamente ignorantes que obviaron lo que Wagner nos describe : todo Dios tiene su ocaso.

Ayer en el Liceu vimos el prólogo a los tres dramas (Die Walkure, Sigfried y Gotterdamerung) : Das rehingold (El oro del Rhin).
Quien renuncia al amor con un oro robado del Rhin tiene el poder del mundo gracias a un anillo construído con dicho metal. Es tan ácida la historia, que Wotan (el gran Dios) tiene una deuda inmobiliaria con los gigantes (curiosa paradoja con nuestra realidad) : se ha construído en la Valhalla un majestuosa mansión que no puede pagar, luego le raptan a la hija como rehén. A partir de aquí luchas de poder y Wotan paga la deuda con el oro robado no sin antes palpar la maldición del anillo.

Los Dioses, en un final para llorar de emoción, entran en la mansión.La música nos ha envuelto ya totalmente.Un falso triunfo pues el ocaso de los dioses es siempre inevitable. Y el oro al final de todas las historias volverá al río , todo se destruye y se restituye el equilibrio natural.
El prólogo, de corta duración (2 horas y media contra las 6 horas de Gotterdamerung), es una degustación de la grandeza wagneriana. Ayer consiguieron meternos dentro de la maravilla del anillo. Wagner tiene esa magia : te rapta, te sumerge y no te das cuenta y ya no puedes salir de la historia. Josep Pons dirigió con un notable la partitura si bien los metales se excedieron en algún pasaje.

El omnipresente Francisco Vas dio un bien en el enigmático personaje Lodge, asesor de Wotan. Sustituciones en el último momento por motivos de salud de 2 protagonistas (raro…) y brillante Wotan y los gigantes.
En cuanto a la dramaturgia de Robert Carsen, detalles de calidad y detalles sobrantes. Ni me entusiasmó ni me disgustó.

Y ahora a esperar a Die Walküre la temporada que viene. A ver si se atreven a superar a la versión que Plácido Domingo nos regaló hace unas temporadas en versión concierto.
Un Liceu con una pobre entrada aplaudió una brillante adaptación.

dilluns, 8 d’abril del 2013

"La Vida es Dulce" por Nacho Vegas. Teatro Barts de Barcelona (06/04/13)


Nacho el sábado en Barts (foto Jordi M.)

Noche estremecedoramente emotiva el pasado sábado en el nuevo Barts del Paral.lel. Nacho Vegas volvió a demostrar que es el autor más grande que tenemos en la escena estatal ante un sala totalmente a reventar.

Mientras esperamos que Nacho nos regale otro disco, él sigue prodigándose por los escenarios. El último invento :”La vida es dulce” un homenaje al cineasta británico Mike Leigh en formato de performance del asturiano. Y , señores, Nacho firmó una delicatessen a prueba de bombas para los más exigentes paladares musicales.
Para los neófitos del realizador inglés,el director tiene en su haber un film llamado “Secretos y mentiras”, galardonado en Cannes hace unos años y a la que Nacho hizo un guiño cuando grabó un tema con el mismo título junto al exagerado Enrique Bunbury.

Tratándose de Nacho Vegas, no podíamos esperar mucha luminosidad en el tema y así fue. Junto con su banda habitual (a excepción de Xel Pereda) y a la que se sumaron el chelo de Maria Garcia Palacios y la guitarra de Joseba Irazoki Nacho se limitó a tocar y a cantar sentado desde un corner del escenario y dejar que las imágenes proyectadas jugaran su papel. Se intercalaban escenas de películas con temas, la mayoría inéditos en la discografía del gijonés. Una mezcla entre la Velvet Undreground y el autor más Coheniano con una voz más nasal que nunca y más parco en palabras que nunca.

A partir de aquí escenas cargadas de desengaños, desamores y perdedores que buscan o no su sitio.
Ya intuímos que tras la inicial Naked (tema instrumental compuesto para la ocasión) junto con la imagen de una breve violación (así arranca el filme de Leigh del mismo título) la cosa se preveía seria .
Pero dejando al margen el tema plástico, Nacho se lució con los temas propios y sus arreglos. Desde la versión de Échame a mí la culpa hasta Indefenso, último tema y también instrumental, Vegas hizo alarde de versiones que podían estar escritas por él mismo. La más evidente fue , ya en los bises, cuando en solitario y con ukelele en mano cantó “Sin no fuera porque…” (tema versionado de Cecilia) donde el autor recita argumentos de por qué su suicidio no es inminente.

Los bises, que quedaron algo raros después de lo visto, fueron temas de sobras conocidos y donde la más aplaudida fue “Como hacer crack”, uno de sus últimos temas. No sabemos si por su tinte de denuncia o por su nuevo público que desconoce los viejos temas. O ambas cosas.

Vimos a un Nacho muy serio. Desde la tercera fila se pudo apreciar como en Todo o Nada contenía su emoción. Sólo por el detalle valía la pena pasar por taquilla.Nacho Vegas, genio y figura.

Set list :

1. Naked (Instrumental)

2. Todo o Nada

3. Los sabios idiotas

4. Secretos y mentiras

5. Echame a mí la culpa (albert hammond cover)

6. Ciudad vampiro

7. Indefenso (Instrumental)

Bises :

8. Si no fuera poque…
9. Cosas que no hay que contar

10. La gran broma final

11. Como hacer crack

12. La plaza de la soledá

divendres, 22 de març del 2013

Madama Butterfly : Gran Teatre del Liceu (21/03/12)



Roberto Alagna!! Este es el nombre del mejor tenor que he oído en vivo (Domingo, aparte) y el que anoche me volvió a noquear. Vale, ya ha caducado explicar que abandonó la Scala di Milano en medio de la función por algunos silbidos dejando al DirectorArtístico en bragas.

Alagna ya me había cautivado, pero ayer en Madama Butterfly en el Teatre se volvió a superar a sí mismo. Que goze para los oídos.

Madama Butterfly dicen que se estrenó ayer. Bueno, era la primera función que se hacía de la reposición de la obra que ya había representado en 2006. Por aquel entonces mi adorada Fiorenza Cedolins en el papel de Cio Cio San me encantó. Ayer la china que hacía de japonesa (curioso),Hui He,estuvo brillante al igual que todo el elenco vocal.

Moshe Leiser i Patrice Caurier entendieron a Puccini y la dramaturgia estuvo a la par de una función muy redonda. La Dirección mussical, a cargo de José Miquel Pérez Sierra, estuvo muy comedida y correcta teniendo en cuenta que nuestra orquesta hace lo que puede.

Madama Buttrefly es una obra grandiosamente emotiva, imprescindible en cualquier repertorio operístico. Es quizás una de mis obras favoritas pese a ser inmensamente triste. Y si se ejecuta como anoche uno se va a casa con el corazón vibrando.
No pude evitar recordar una de las primeras veces que escuché las notas de Butterfly. Fu en la misma casa natal del maestro Puccini a principios de milenio, en Lucca, una bella ciudad de la Toscana.

Que bien Madama Butterfly!!!! Preciosa representación. Un 10 y ya tardías en ver una ópera como esta…