dijous, 16 de gener del 2014

Depeche Mode : Palau Sant Jordi, 15/01/14 21:30 hrs





Han pasado más de 20 años desde que me acercara al mismo escenario de ayer para escuchar y revisar la trayectoria de Depeche Mode.
Por entonces, corrían los días de vino y rosas en la era de la flamante y existosa etapa del grupo neotechno postpunk  por excelencia, la gira de la rosa, de Violator, de  la perfección más dulce y la más cercana al ocaso de los dioses.Dave Gahan se derrumbó por entonces en el abismo del alcohol y de la heroína mientras el grupo firmaba una obra muy conceptual y que marcaba un punto de inflexión en su carrera: las canciones de fe y devoción.
Atrás queda la imagen del cantante tirado en las calles de Madrid bajo los efectos de la duermevela o la incertidumbre sobre su vida tras superar una extirpación tumoral, el intento de suicidio o la sobredosis que lo dejó muero unos minutos. Todo aquello lo llevó finalmente a entrar en la leyenda de los músicos supervivientes del camino del exceso.
Lejos de esconderse o de avergonzarse, Gahan se lavó la cara y siguió adelante en un ejemplo más de autosuperación.

El siempre distante y alma del grupo Martin Gore acusó su creatividad tras la etapa combulsa, y su adicción a la botella, firmando albumes del todo irregulares (Ultra o Exciter no se entendieron), dejando a un exhausto Alan Wilder por el camino quien se embarcó en el underground más profundo con su interesante proyecto llamado Recoil. Éste, con grados superlativos, llegó a decir que Recoil era la esencia perdida de Depeche Mode y lo que siempre quiso hacer.
Asentado en la cincuentena, en su vida neoyorkina, Dave da un nuevo paso en Depeche Mode. Sacándose la espina de ser el escaparate, firmando parcialmente temas del último álbum.

Ayer la banda salió a escena con una sonoridad autoritaria acompañada por unos músicos de apoyo que antaño no hubieran encajado nunca y que liberan mas a Gore, quien se apoya mas en las cuerdas. Los nuevos temas, de su word-playing Delta Machine, sonaron contundentes con un Angel sentando cátedra y que ponía de manifiesto lo equivocados que estaban los que daban a la banda por aniquilada. El album, el mejor que recuerdo en años, se echó algo de menos en beneficio de auténticas leyendas vivas de la música pop del siglo pasado : never let me down o just can’t get enough.
La banda no ha perdido un ápice de entrega y Gahan hizo alarde de lo que fue y de quien tuvo retuvo, en ocasiones autopariodandose de si mismo.
La atronadora versión de I feel you dejó atónitos a los que vivimos su estreno. Sólo por ese detalle la taquilla ya estuvo bien amortizada. Genio y figura.

Setlist :

1.       Intro / Welcome to my world
2.       Angel
3.       Walking on my shoes
3.       Precious
4.       Black Celebration
5.       Should be higher
6.       Policy of truth
7.       Slow
8.       But Not tonight
9.       Behind the wheel
10.   A pain that I’m used to play
11.   A question of time
12.   Enjoy the silence
13.   Personal Jesus

encores:

14.   Shake the disease
15.   Halo
16.   Just can’t get enough
17.   I feel you
18.   Never let me down

dijous, 7 de novembre del 2013

Un paseo por las canciones de Lou Reed

Última foto de Lou (dos semanas antes de su marcha)


Empiezan a pasar los días y han seguido los acontecimientos alrededor de la muerte del maestro Lou Reed.Del funeral  al que fueron poco menos de un centenar de allegados, de la lectura de su testamento (todo para Laurie Anderson y una parte para su hermana menor y  a su madre de 92 años), de los homenajes y la conmoción global. De los periodistas (grande Ignacio Julià y detestable Jordi Tardà) que han aflorado para recordarle.
Lou murió una mañana de domingo mirando a los árboles y haciendo tai chi en Springs, cerca de Nueva York. Se va mi referencia.
La red se ha inundado de Lou y su legado.

Lou Reed fue el maestro del rock de verdad. Mi conmoción sigue muy viva y mi cariño hacia su obra totalmente intacto. Se mostraba huraño y desposta, engreído y desagradable en ocasiones. Se tragaba a los periodistas y los escupía a las calles del Bronx. Es cierto, pero tenía sus motivos, sus razones. Pero también se mostraba encantador, agradable, simpático y sonriente. En su obra se puede percibir todo esto.

He aquí una selección de temas escogidos por mí para entender su grandeza. Me considero un experto en Lou Reed.  Es mi especialidad.
Pasen y vean. Prometo una segunda parte.


1.       Heroin.  En mi opinión es la canción perfecta de la historia del rock. La guitarra y la voz de Lou junto con las violas de John Cale hacen que alcance una gran paz interior cuando la escucho. Es el mundo de la heroína, más bien de sus efectos, sin juicios de valor, sin estridencias, sin paradigmas. Por cierto, Lou nunca fue adicto a esta droga, en contra de la creencia del vulgo ignorante de Lou. Es la carta de presentación de The Velvet Underground.

2.       Sister Ray. 17 minutos de guitarras, distorsiones y Lou cantando sobre droga, sexo oral, extasis y otras grandezas de la miseria humana. El ingeniero de sonido se fue, dijo “no tengo por qué escuchar esto. Cuando acabéis de grabar me llamáis”. La Velvet alcanzó su grandeza y su decadencia con el album que se cierra con este monumental tema. La canción te transporta a otro lugar.

3.       Pale blue eyes. Quizás uno de los mejores temas de amor jamás escritos. Tema hipnótico, muestra el Lou más tranquilo, sensual y cariñoso. Una pieza de la Velvet que cantó en su última visita a Catalunya.

4.       Caroline says II.  “Berlin” es una obra maetra. Nadie ha escrito nada igual. Estamos en los setenta y Lou habla de infidelidades, divorcio, maltrato infantil, suicidio, amor y odio. Todo narrado en forma de historia y con rock. Uno de sus albumes más tristes y más bellos. En este tema lanza un verso demoledor, si bien el album está lleno de ellos. “Caroline dice, mientras se levanta del suelo: Puedes pegarme todo lo que quieras pero ya no te querré nunca más”.

5.       Walk on the wild side (versión take no prisoners). Lejos de ser su mejor tema, aunque muy popular, Lou narra el mundo de la factory de Andy Warhol. Cansado de gastar este tema (como si fuera lo único hecho), Lou graba en directo una versión de 17 minutos donde la canción sólo se reconoce por la parte instrumental. El resto, monólogos de Lou metiéndose contra todos.  Adoro una declaración que hace en el tema : “Hago de Lou Reed mejor que nadie….los críticos, esos tipos que van gratis a los conciertos y pillan los mejores asientos”.

6.       Metal Machine Music (Parte IV). 45 minutos de ruido, distorsión. Sin letra, ni melodía, sin harmonía. Así mandó a paseo Lou Reed a la compañía de discos que se vio obligada a editar una obra que era retornada a las tiendas por los despistados compradores. Me gusta mucho la edición en vinilo del último tema (en realidad la separación de temas es una farsa). Está rayada a propósito dando idea del ruido infinito y que el oyente descuelgue la aguja a menos de ser torturado. Lou incluyó una nota en  la carpeta muy clara : Una semana mía supera tu año. Eran los años nerviosos.

7.       Coney Island Baby. Lou acaba el tema : “Se lo dedico a Lou y a Rachel”. Es una canción preciosa que narra desde sus inicios a la relación que acaba entre él y Rachel, transexual sin operar, que enamoró a Lou en los setenta y que le inspiró en mil temas. Rachel murió en los 80. Ya casado, Lou asistió y lloró en su entierro.

8.       Street Hassle. Lou habla de la Nueva York más dura. En la última parte hay un monólogo narrado por el propio Springsteen. Lou añade : “Ese monólogo no podía cantarlo yo. Tenía a Bruce grabando el Darkness en el estudio de abajo. Lo interrumpí, le pasé la hoja y el lo recitó”. El tema es increíble.

9.       Hold on . Se suprimen los servicios sociales, se suben los impuestos, aumenta la violencia. Lou narra su Nueva York y lanza dardos contra el alcalde, políticos y hasta al Papa. Rock and Roll de libro. El tema Hold On se publicó en el New York Times. Lou se superó a sí mismo con el album New York.

10.   Magic and Loss.  La nota del album golpea mi cabeza pues entre dos abriles yo también tuve magia y pérdida. Este disco me toca muchas heridas personales y es el más bello de los albumes de Lou Reed.Él quería encontrar consuelo ante la pérdida y escribió unos versos demoledores alrededor de la magia, el cancer, la quimio, fumerales etc… Lou Reed siempre dijo que aquí estaban sus mejores versos.Estoy de acuerdo.

11.   Sex with your parents. Lou narra al pie de la letra mis ideas políticas en este tema. Habla irónicamente de que el problema mental de los políticos es que todos han tenido relaciones incestuosas. Una burla para acabar lanzando una máxima : Aquí en la ciudad tenemos una palabra para definirlos : “Hijos de  P.”

12.   Rock minuet. Su album Ecstasy está lleno de buenos temas. Este era uno de sus preferidos y uno de los míos. Los rifs de guitarra se mezclan con guiños a su juventud. Al desprecio hacia la moral americana de los años 50, a las escenas paradigmaticas de la psicología (Lou narra de forma explícita una escena sexual que se suele plantear en clases de psicología)

13.   Talking Book. Lou escribió esta belleza para una obra de Robert Wilson : Time Rocker. “Ojalá tuviera un libro que hablara y que me dijera tu nombre cuando tú no estás”

14.   Junior Dad. De su gran disco “Lulu”, Lou canta algo que cuesta digerir para los que tenemos padres mayores o fallecidos. Su último tema y uno de los más bellos de su carrera. Harto de las malas críticas del album, Lou lanzó una soberbia declaración : “Los fans de Metallica tienen el cerebro de una ardilla”. Escuchando este tema sólo le podemos dar la razón.

Gracias, hermano. 

diumenge, 27 d’octubre del 2013

Lou Reed se fue para siempre -27/10/2013

Mi encuentro con Lou Reed - Noviembre 2010


Forma parte de mi vida. Es la banda sonora de mi vida.
Mi vida no se puede entender sin las canciones de Lou Reed.Sólo era un jovencito cuando un amigo me pasó "Berlin" y ya no hubo marcha atrás. New York, Magic and Loss etc..El enamoramiento ya era total. Nadie en este mundo ha hecho unas canciones tan bellas, tan desgarradoras, tan vivas en el mundo del rock. The Velvet Underground es para mí la mejor banda de la historia. Sin Lou, sin la Velvet no se entiende el rock tal y como lo conocemos. Punk, rock, noise o experimental tienen en Lou el padre que los engendró.
Con una obra monumental, deja atrás decenas de albumes en más de 40 años, siempre dijo algo muy cierto: pretendía hacer la Gran Novela Americana que bien le pudo hacer valedor del Premio Nobel.

Lo he visto más en su última etapa, pongamos en los últimos 25 años y siempre me ha fascinado. Siempre está a mi lado, en mis auriculares, en mi coche, en mi casa. Lo he seguido durante años y es un referente para mí. En el comedor de casa está parte de mi santuario Lou Reed : vinilos, discografía completa, cofres... Siempre a mano.
Me topé con él hace unos años y el encuentro fue uno de esos regalos que la vida te ofrece.

Se me ha ido un amigo musical. Alguien que me cantaba la aspereza de Nueva York, la ternura del amor, el mundo salvaje de la heroína, travestis o prostitutas. Todo mezclado o separado. Una alegoría a un mundo real entendido por el primero de la clase.
Se me ha ido un referente, el que me ha acompañado desde siempre.El que me introdujo a la música real. La que iba en serio.
Alguien que trabajó el personaje, famoso por el malhumor en Europa, que realizó las mejores obras maestras de la historia del rock. El que maravilló al propio Andy Warhol y nos firmó albumes para enmarcar.Citen una canción del pop rock y tiren del hilo : Reed está por el medio.

Es el día más triste para el arte. Quien escribe era optimista y ahora muy abatido.Tras superar un trasplante de hígado y una deshidratación severa este verano, Reed había empezado a hacer Tai Chi ( una de sus pasiones) y nos dijo que tenía ganas de escenario. Algo se ha complicado y este domingo Lou Reed ha muerto. Probablemente no muy lejos de su ático sobre el Hudson, en su amada New York.
Descansa en paz, Lou Reed. Maestro de los Maestros.

Mis encuentros con el maestro:

http://nuevosplaneside.blogspot.com.es/2009/07/topada-amb-lou-reed-el-110709.html?m=0

http://nuevosplaneside.blogspot.com.es/2010/11/trobada-amb-lou-reed-03112010.html?m=0







divendres, 25 d’octubre del 2013

I Concert Bicentenari Verdi : Gran Teatre del Liceu 03/10/2013






El maestro Verdi tiene en su haber obras maestras de la historia de la lírica. Incluso aquellas obras menores, las que hizo por encargo como “il Corsaro”, son auténticas joyas de la ópera. Pero Verdi era famoso por su compromiso y exigencia. Reescribía sus obras,las adaptaba buscando una obra perfecta. Shakesperiano como fue, el músico pereció sin encontrar su música perfecta para el Rey Lear.
Era un genio con genio y un perfeccionista.

Dicho esto, la temporada del Liceu para conmemorar su bicentenario, es una injusta propuesta para un teatro de ópera. Presencié el primero de los conciertos (pase que no sea escenificado) pero es imperdonable dedicarle al músico sus Greatest Hits. El Liceu ha perdido la oportunidad de presentar grandes obras pero apenas presentadas en el mundo. Es el caso de su primera ópera Oberto o su ópera cómica más ácida : Un giorno di regno; Verdi tenía que escribir una ópera cómica justo después de haber enterrado a su esposa y a sus dos únicos hijos cuando apenas eran sólo unos bebés.

Lo que presencié en el Teatre fue un coitus interruptus musical y constante. Cuando uno empeiza a disfrutar de Oberto…se acabó y empezamos con un Giorno para luego irse a los coros de Nabucco y luego a Simon Boccanegra…. Musicalmente aquello era más un festival de barrio que una obra de Teatre.
El coro muy bien (vosaltres feu el Liceu, gritó un espontáneo ante la grave situación), las voces bien con un muy mayor Leo Nucci que quien tuvo retuvo…
La orquesta muy espesa. Achacada por el parón del ERE es una orquesta amputada y sin apenas ensayos. El nivel que adquirió en manos de Sebastian Weigle ha ido caído empicado. Y la dirección musical, a cargo del Sr David Giménez , correcta.

Y ahora qué?  Pues a malvivir. Un Teatre en coma sin dirección artística, con la marcha anunciada de José Luis Basso, con la amenaza del director musical Josep Pons, con un Director General nuevo que no sabe de que va esto y con problemas para pagar cachés la cosa pinta muy mal.
Ahora viene un Haendel y luego un Pau Casals….Hasta Wagner no nos esperan grandes cosas. Menos mal que el alemán nos salva cada año.

dilluns, 1 de juliol del 2013

Bruce Springsteen. 29/06/2013. Stade de France. París



Pre Show

En pleno Show

Ante el inmenso y abarrotado Stade de France, en Saint Denis-París, Bruce Springsteen dio otro concierto los suyos dentro de esta gira Wrecking Ball.

Antes, y recién abiertas las puertas de acceso y con un estadio muy vacío, Bruce salió en camiseta y gafas de sol para hace un mini show de tres temas ante la sorpresa de los que allí estábamos. This hard land, growin’ up y Burning love fueron los tres temas escogidos ante este pre-show sorpresa.
 
Con 40 minutos de retraso Bruce salió a escena junto con su E-Street Band para repasar durante más de tres horas glorias de su repertorio.
Sin duda, la nota de la noche fue cuando anunció que algo especial se haría para París y, en su precario francés, dijo que cantaría el album Born i the USA al completo y así fue. Tema a tema Bruce se autotransportó a los años 80 dorados de su creación y juventud.
 
Por lo demás…show. En Dancing in the dark sacó a una chica bailar, en waitin’ a una niña a cantar y en los temas finales a Elliot Murphy a acompañarlo. Con el aspecto simpático y festivo de siempre, Bruce logró un concierto sobrio pero alejado de los más puristas (aquellos que esperan Rosalita, The River o Darkness) pero lleno de momentos impagables como el estremecedor final acústico de una de sus perlas : Thunder Road o el album completo mencionado. Así como la rareza Lucille (little Richard cover y estreno de la gira).
 
3 horas y cuarto de rock clásico, de momentos muy emocionantes ante un público que dista mucho de la pasión barcelonesa springstiniana.
Al día siguiente repitió casi el repertorio en Londrés. Y es que no hay descanso alguno para el Boss que a sus 63 años sigue dando bises sin hacerse esperar. ¿Alguien da más?
 
 
 
Setlist :
 
Acoustic pre-show: This Hard Land, Burning Love, Growin’ Up
 
  1. Badlands
  2. Out in the Street
  3. Lucille
  4. Wrecking Ball
  5. Death to My Hometown
  6. Cadillac Ranch
  7. Spirit in the Night 
  8. Born in the U.S.A.
  9. Cover Me
  10. Darlington County
  11. Working on the Highway
  12. Downbound Train
  13. I’m on Fire
  14. No Surrender
  15. Bobby Jean
  16. I’m Goin’ Down
  17. Glory Days
  18. Dancing in the Dark
  19. My Hometown
  20. Pay Me My Money Down
  21. Shackled and Drawn
  22. Waitin’ On a Sunny Day
  23. The Rising
  24. Land of Hope and Dreams
  25. We Are Alive
  26. Born to Run *
  27. Ramrod
  28. Tenth Avenue Freeze-Out
  29. American Land
  30. Thunder Road (solo acoustic)
* con / with Elliott and Gaspard Murphy

dimarts, 28 de maig del 2013

León Benavente : El experimento atípico




El disco está lejos del mejor Abraham Boba pero es curioso el sonido pop ochentero.
Musicalmente es muy justito y el gran Nacho Vegas lo apadrina, o echa una mano a sus amigos.
El disco es muy flojito pero las notas de Nacho, inmensas, como todo él.



LEÓN BENAVENTE: EL CENTRO DE UN ESTADO.


Por Nacho Vegas.

Antecedentes históricos

En el año 1962, más o menos cuando la nieve se empezaba a derretir en algunas cumbres y la primavera se instalaba,Francisco Franco tomó una decisión que él consideraba de capital importancia y a la que venía dando vueltas desde hacía tiempo: quiso descubrir cuál era el centro exacto de la península ibérica. Tenía que saber dónde se situaba el mismo centro geográfico de España (Portugal, como si no existiera), no podía dormir por las noches sin averiguarlo. Siglos atrás, los musulmanes ya habían hecho sus cálculos y habían señalado un punto en la que más tarde sería la villa cristiana de Pinto, al sur de Madrid. Pero Don Francisco no se fiaba de los moros, que debían saber mucho de rezos y de hablar raro pero lo que es de aritmética geográfica, poco, así que dio un golpe sobre la mesa. Mandó llamar a El Pardo a los mejores matemáticos e ingenieros de caminos de todo el mundo, que casualmente fueron todos españoles, y les encomendó la tarea. Tras trece meses de trabajo a destajo, de complicadas mediciones, los expertos llegaron a una conclusión: los moros se habían equivocado, pero por muy poco: el centro de España estaba en realidad en la localidad de Valdemoro, a unos siete kilómetros de Pinto. Enseguida comenzó la disputa entre los dos municipios por ver cuál de los dos ostentaba el título, y hubo vecinos que sacaron la escopeta y se dispusieron a defender su honor a tiros. Franco pensó que el asunto se le estaba yendo de las manos, y fue entonces cuando pronunció una de sus frases más célebres. Con su voz afluatada dijo: “ni pa ti ni pa mí”, y se fue a un punto equidistante de los dos pueblos, en Getafe. Allí, en un cerro, plantó un monumento y en un acto oficial declaró el lugar “Centro Auténtico de España”. Cuando le preguntaban si ese era el punto geográfico exacto él se limitaba a decir: “bueno, es por aquí, no hurgues”. Con todo, la disputa entre Pinto y Valdemoro dio lugar a una de las expresiones más populares del refranero español. Y para Franco la cosa se había convertido en una cuestión de orgullo personal, más que de orgullo patrio. Algunos historiadores sostienen si el Generalísimo se afanó tanto en reprimir los nacionalismos periféricos no fue por motivaciones políticas, sino porque una eventual independencia de Cataluña le iba a joder el centro geográfico y hala, vuelta a empezar con los cálculos. Y eso no podía ser.



El origen

Ha transcurrido nada menos que medio siglo y las cosas empiezan a cambiar, o eso parece. El régimen fascista fue agonizando sin ninguna prisa, para dar paso a una simpática transición que nos llevaría a un nuevo régimen neoliberal y aquí nos encontramos, tan a gusto y pensando si prenderle fuego a todo o si hacer nosotros de antorchas humanas. Pero esto de lo que vengo a hablar es algo que sucede ahora y no podría haber sucedido antes. Todo empezó así:

Justo 50 años después de que Franco se pusiera tonto, en marzo de 2012, a Luis Rodríguez le dejó tirado el coche cuando bajaba a Madrid desde Asturias. Era la enésima vez que hacía ese recorrido desde que se trasladara de Oviedo a la capital, un camino que los que vivimos por aquí arriba nos conocemos demasiado bien: subir y bajar el Huerna, la Ruta de la Plata, la Carretera de La Coruña. En mitad de aquello se quedó Luis, parado en la autovía dentro un Opel Corsa con más 300.000 kilómetros a sus espaldas y cargado con un bajo, un amplificador y una maleta de viaje. En el tramo que une León con Benavente, que es como decir en medio de ninguna parte, porque si miras a uno y otro lado del asfalto lo que ves es un páramo enorme. Mientras esperaba a que llegara la grúa, Luis llamó a Abraham Boba, vecino suyo en el madrileño barrio de Conde Duque. Hacía apenas un año que Abraham había publicado su álbum Los días desierto. Luis le habló de escribir canciones juntos. Boba refunfuñó primero, se rió entre dientes después y le dijo: “pero nada de canciones de amor, ya no más”. Quedaron en verse en cuanto Luis llegara. Por aquel entonces César Verdú estaba en Murcia peleándose con las mezclas finales de Alquimística, el disco de Schwarz que vería la luz unos meses más tarde. Fue el segundo en recibir la llamada desde la nada. César sería el baterista, pero también algo más: un director de sonido. Y Luis dejó para el final a Edu Baos, que se encontraba ensayando en Zaragoza algunos temas que formarían parte de El amor y las mayorías, el álbum de Tachenko que acaba de salir a la venta hace unos días en el momento en el que se redactan estas líneas. Aunque tendría el año ocupado con ese disco, todos sabían que más que contingente, Edu era necesario para el proyecto y enseguida se unió a la banda. Un alleranu, un vigués, un murciano y un maño. Suena a chiste pero es cosa seria. Todos nacidos a mediados de los setenta, trovadores y nómadas, dándose cita en medio de ninguna parte. Venían de sitios distintos y cada uno había transitado sus propios caminos por el krautrock, el pop psicodélico, el rock de autor o el folk, pero tenían que acabar confluyendo en un punto aún por definir. Aunque nadie lo sabía, en ese momento se estaba desplazando el centro de la península, o mejor dicho,se estaba gestando un nuevo estado, que era él mismo todo centro y todo periferia: León Benavente.



El viaje

Empezar hablando de cruces de caminos y puntos de encuentro para tratar de decir algo del disco de debut de León Benavente no es un capricho. Si me viera obligado a ponerle una etiqueta universal a esta estupenda colección de canciones sería la de road pop, porque adentrarse en ella supone un viaje físico y emocional, por carreteras y caminos secundarios, lugares y estados mentales de confusión, rabia, desconcierto e incertidumbre. No se encuentran aquí canciones que nos hablen del salón de casa o de la angustia que nos provocan las paredes de nuestra habitación. Es un disco que mira mucho más allá, al mundo de ahí fuera, y se aventura a recorrerlo dando cuenta de todos los riesgos que conlleva el viaje. Puede escucharse cómodamente desde el sofá, pero mejor hacerlo mirando por la ventana, y mucho mejor estando fuera y en movimiento: una magnífica mixtape monográfica para un viaje por carretera, o por la naturaleza si se quiere, pero en todo caso un viaje que tiene algo de frenético. Desde Perpignan a Nueva York, pasando por el barrio del Cabanyal o el parque de El Retiro, hasta una quincena de lugares concretos son mencionados de una u otra forma en el álbum, sin contar con los referidos en el propio nombre de la banda. Nos ponemos en marcha. El motor de este vehículo suena engrasado y escupe ecos de Can y Stereolab: una base rítimica formada por bajos, sintes, baterías y percusiones que nos transportan de un extremo a otro del disco con cambios de marcha que parecen calculados matemáticamente. Las guitarras de Luis oscilan entre los riffs pegados al suelo que en ocasiones remiten a unos Gang of four y los arpegios ensoñadores que nos despegan varios metros por encima del asfalto y se acercan al más reciente dream pop. Abraham lo envuelve y desenvuelve todo con el Farfisa mientras nos lo cuenta, y lo cuenta mejor que nadie.



El trayecto comienza con una constatación de riesgos. Desde las primeras notas parecen decirnos que van a romper con todo lo que se daba por supuesto, a sabiendas de los lastres con los que parten. “Ánimo, valiente” es un grito de aliento que es casi una chufla, porque si no empezamos así acabaremos igual que al principio. Tú que sabes lo que fueron los 80, / te mereces todo lo que pase. Avisados quedamos. Enorme canción. El discurso sonoro se vuelve más furioso a medida que los peligros se van haciendo más palpables. Se oyen cantos de hienas y surgen las primeras dudas, que quedan ventiladas con un estribillo directo al estómago. Las cuestiones se van sucediendo una tras otra en el disco, y aunque a veces cada canción parece contestar a aquella que la precede, estamos ante un álbum más de preguntas que de respuestas, y si en algún momento sucumben a la nostalgia de algo anterior al viaje queda claro que se trata solo de un lugar de paso. Las canciones más aparentemente amables del disco nos llevan de una suerte desaudade (“Estado provisional”) a un agrio desencanto en la distópica “Las ruinas”, pero estas dos paradas en el camino quedan sublimadas cuando se enmarcan dentro del viaje completo. Es uno de esos discos raros hoy en día, mucho más frecuentes hace unas décadas, en los que merece la pena hacer una escucha ininterrumpida de principio a fin. El modo de escucha aleatorio es pecado si uno se quiere adentrar en este periplo. Y hasta ahora no hemos llegado más que a la mitad del recorrido. Ahora viene lo duro. Cuestionarlo todo mientras se pasa por todo parece ser la máxima de León Benavente, y eso es lo que hacen en el ecuador del disco con un trallazo inapelable como “La palabra”, donde se enfrentan a los límites del sonido y del lenguaje para decidir que antes de encarar de nuevo el amor, vamos a preguntarnos de qué hablamos cuando hablamos de esa cosa y de todas las demás cosas que hasta ahora parecían sagradas. El golpe de estado ya está dado; ahora vamos a pensar en un nuevo orden. La furia desatada da paso a la más reflexiva “Década”, porque algo tiene que cambiar o si no se irá todo a la mierda. Preludio inquietante del que es uno de los momentos álgidos del disco, en el que se sube al carro Irantzu Valencia como autoestopista de lujo.“La gran desilusión” ahonda en el tema del desencanto y lo transforma en una pieza de orfebrería pop que nos deja con una sonrisa marcada a fuego en la cara, una que es en parte dulce y en parte amarga. Y aunque nos quedamos embelesados, la recta final del viaje nos depara un momento épico, un duelo a pleno sol como en una película del oeste pero en esta particular película de carretera. La montaña rusa sónica de León Benavente nos lleva del desasosiego a la revuelta pasando por la indignación, o cómo a través de las emociones vividas, la imaginación y la evocación sonora, el rock puede plantarle cara al mundo real. En este disco todos se mueven, pero nadie huye. En “El Rey Ricardo” y“Revolución” nuestras navajas de Albacete se enfrentan a su espada de Toledo, y después de la brutalidad nos queda una sensación de victoria. Si echamos la vista atrás nos damos cuenta de que todo ha sucedido a través de nueve grandes canciones, una por una. Pero esperen, que aún queda la secuencia final. En “Ser brigada” recogen a otra autoestopista ilustre, Cristina Martínez, y cierran el álbum con un viaje dentro del viaje, una historia de amor y violencia (ahora sí) para la que no hay “y fueron felices y comieron perdices” que valga, sino esta bomba: Y vieron que incluso las flores tienen su parte decadente, / que se pudra este ramo de rosas pero no antes que usted, señor presidente. Epílogo tremendo para un paseo salvaje y precioso de apenas cuarenta minutos. Los cuarenta minutos más intensos que el que esto suscribe ha tenido en mucho tiempo.



El destino

¿Para qué volver? Para qué, dicen, si hemos llegado hasta aquí. Lo que nadie sabe aún es dónde van a ir a parar, pero sospecho que muy lejos. Si algo me parece innegable escuchando a León Benavente es que este no es un mero encuentro casual en algún punto situado entre Mozota y Moreda de Aller. León Benavente no es El Pisuerga que pasa por Valladolid, no es creíble que el estado de gracia que desprenden estas canciones sea cosa de coyunturas. En la música pop tenemos la fea costumbre de llamar a las nuevas aventuras “proyectos”, o aún peor, “proyectos paralelos”, como si siempre fueran cosas que están por hacer o que acontecen en una dimensión secundaria. El álbum de debut de León Benavente es una realidad urgente, y apuesto a que se seguirá hablando de él dentro de algunos años.Tal vez incluso dentro de medio siglo, cuando se cumpla otro ciclo y alguien decida volver a desplazar el centro de la península ibérica

dimecres, 15 de maig del 2013

Català de l'any 2012



Parèntesi rar però necessari en el meu blog essencialment cultural.
Els premis no m’agraden. Són reconeixements sovint manipulats i ple d’interessos. He votat poquísimes vegades I ahir va ser una d’elles.

El premi al català de l’any 2012 tenia un efecte diferenciador enguany per mi. Lluny de les misèries humanes,de l’economia contaminada i de la putrefacció dels polítics, encara hi ha un tant per cent de la humanitat que mereix més.
“El món tal qual és”, un frase que retomba les parets de la meva ment sense entendre-la bé pronunciada per un home sant : Vicenç Ferrer. “El món tal qual és”, d’acord, però un pou de brutícia que no accepto.

Ara fa més d’un any i com gairebé per art de màgia em vaig endinsar en un món afortunadament allunyat de mi i que té una paraula que em provoca vòmits : leucèmia. No sé perquè em vaig detenir en aquest punt, no m’ho explico. El cas és que em vaig detenir a mirar-la atentament. Diu un dels meus mestres, Lou Reed, que si et detens un temps a mirar coses que no voldries ni ensumar la teva ment pateix canvis a voltes positius.
Després de molts i molts mesos de reflexió, vaig retirar tota aportació econòmica a qualsevol ajuda i em vaig fer donant de mèdula osea. Un pas carregat de por però ple de determinació i convicció. Sabent que en qualsevol moment un petit patiment meu pot donar una vida.

Quan ahir el Dr. Josep Sanchez de Toledo va guanyar el premi em vaig alegrar moltíssim. Hagués estat un pèl injust que una causa política (de la qual jo em proclamo total defensor com la independència de Catalunya) o una història de superació ( entrenyable però una més) haguessin eclipsat l’obra mestre de la feina diària del Doctor que té l’honor d’haver fet per primera vegada intervencions com , arribat el cas, jo seria una peça clau.
L’Oncologia infantil capitenajada per aquesta gent ens fa sentir esperençats. L’esperança de que per sobre de misèries de crisis financeres, polítics fastigosos o empresaris negrers i ambiciosos que són una taca de la humanitat,gent com el Doctor ens recorden que el nostre viatge pot ser bonic. Només cal estimar.