diumenge, 29 d’agost del 2010

Mikel Urdangarin : Una mirada post- recital



Me resulta complicado expresar lo que las canciones de Mikel Urdangarin, su personaje y su persona suponen para mí. De sobras es conocida mi afición por la música de autor euskaldun, y tengo una larga lista de autores que ya conocéis y que voy rastreando. Pero la figura de Mikel es algo muy muy especial para mí. Sus discos están en un rincón especial de casa y sus canciones en un rincón de mis sentimientos.

Y es que sin entrar en la música todavía, la figura de Mikel me supone en primer lugar un signo gigante de admiración y un antiespejo de lo que ojalá yo hubiera conseguido. Porque para aquellos que no lo sepáis (la información en wikipedia de él es casi toda mía) Mikel tenía una silla muy cómoda en su día. Preparada para él, para quedarse. Allá en Euskal Herria, como profesor. Dejar esa silla y andar un camino nada fácil (cantautor y encima en euskera) supone valentía, autoconfianza, fe y talento. Sobretodo talento, cosa que a Mikel le sale hasta por las orejas. Las cosas tampoco fueron tan utópicas como parecen pero lo cierto es que él se ha marcado un lugar.
Apuesto el alma a que si él hubiera sido de otra generación, hoy sería una leyenda viva como Lertxundi o el ya fallecido Laboa. La figura de Mikel me produce admiración y un sentimiento de "tú llegaste y yo ni siquiera lo voy a intentar".

Las canciones son un mundo que me remueven por dentro. Supongo que cuando encima pone música a la letra de mi escritor favorito (de sobras ya conocéis mi devoción por Kirmen Uribe) la emoción se acentúa. Y es que escuchar a Mikel supone sentarse y leerlo. Por algo se toman la molestia de mimar tanto las ediciones de sus discos. Auténticas joyas plásticas.
Las canciones,decía, son maravillosas y no puedo decir que disco es mejor pues el último, Zubia, me parece un tesoro pero los otros....son maravillosos. Quizás me gusta más su última etapa, a partir de "Dana", aunque me enganché a él bastante antes.

Con Mikel me ocurre lo que me pasó con Lluís Llach o Leonard Cohen, me apetecería que regravasen discos porque su voz con los años me gusta más. La voz en sus directos o en sus últimos discos me encanta. Lou Reed siempre ha dicho que cuando uno canta te tienes que creer lo que canta y con Mikel me pasa. No es tanto su timbre sino la forma de cantar.En, Jone, por ejemplo (una de sus últimas canciones) la emoción es extrema en parte por su forma de cantarla.

Este es Mikel, bajo mi punto de vista. Cualquier día lo tendréis en casa pues una de mis tradiciones navideñas es regalar discos suyos a modo de souvenir. Quizás por eso, desde Elkar (megatienda vasca y mi proveedora por internet) alguna vez se hayan extrañado de haber comprado varias cantidades de algún disco suyo.

Por todo esto, este verano, en Fornells de la Muntanya se revivieron ciertos sentimientos.